El tamaño de poblaciones de fauna silvestre en América Latina y el Caribe registró una caída promedio del 95% que fueron monitoreadas entre 1970 y 2022, según el Informe Planeta Vivo 2026 de WWF. La región presenta la disminución más pronunciada entre las analizadas por el organismo.
El indicador estudia 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados, entre mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces. WWF aclara que el porcentaje representa la variación promedio en el tamaño de esas poblaciones y no significa que haya desaparecido el 95 % de los animales o especies de América Latina.
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A escala global, la reducción promedio fue del 73 %. Después de América Latina y el Caribe aparecen África, con 80 %; Asia-Pacífico, con 49 %; Norteamérica, con 28 %, y Europa y Asia Central, con 23 %. Los ecosistemas de agua dulce registraron el descenso más fuerte, con 85 %.
Pérdida de hábitat y sobreexplotación amenazan a la fauna silvestre
WWF identifica la pérdida y degradación de los hábitats, impulsada principalmente por la expansión agrícola, como la amenaza reportada con mayor frecuencia. Le siguen la sobreexplotación de especies, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
El informe también relaciona la pérdida de biodiversidad con los sistemas de alimentación, energía y financiación. En 2023, cerca de US$7,3 billones fueron destinados globalmente a actividades perjudiciales para la naturaleza, mientras alrededor de US$220.000 millones se dirigieron a iniciativas para protegerla o restaurarla.
La recuperación de especies abre una ventana de esperanza
El panorama, sin embargo, no es uniforme. Alrededor del 50 % de las poblaciones incluidas en el índice están estables o en aumento, aunque la magnitud de las disminuciones hace que el balance global continúe siendo negativo.
El informe destaca varios casos de recuperación. La población mundial de tigres salvajes aumentó más del 70 % entre 2010 y 2025, al pasar de unos 3.200 a cerca de 5.700 individuos. También resalta la recuperación del atún rojo del Atlántico y el Pacífico y de la tortuga verde, cuyo estado global mejoró después de décadas de protección.
“La recuperación de poblaciones de especies como los tigres, las tortugas y el atún demuestra que todavía es posible revertir la pérdida de naturaleza”, es una de las conclusiones que plantea WWF al defender acciones sostenidas de conservación.
¿Cómo avanza Colombia en la recuperación de su fauna?
Colombia también registra casos que muestran resultados de conservación, aunque no forman parte directamente de los indicadores nacionales del Informe Planeta Vivo 2026.
En el Parque Nacional Natural El Tuparro, 96 caimanes llaneros fueron reintroducidos entre 2015 y 2024. En el caso del oso andino, una estrategia de conservación desarrollada durante una década reportó en 2026 que su ocupación en paisajes priorizados de la Cordillera Occidental pasó de 52 % a 76 %, mientras alcanzó 61 % en la Cordillera Central
Otro caso es el loro orejiamarillo, cuya presencia volvió a documentarse en Cáchira y Ábrego, Norte de Santander, después de 167 años sin registros en el departamento.
Los casos muestran que la tendencia global continúa siendo crítica, pero también respaldan uno de los mensajes centrales del informe: la pérdida de fauna no es necesariamente irreversible cuando existen protección de hábitats, monitoreo y acciones de conservación sostenidas.
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