Allí, los visitantes encuentran mucho más que alimentos tradicionales: descubren la hospitalidad, el trabajo comunitario y la identidad cultural de un pueblo que conserva sus raíces. San Pedro ha fortalecido su economía local gracias al trabajo colectivo y al impulso del turismo comunitario, una dinámica que hoy beneficia a decenas de familias indígenas que participan activamente en la cadena turística de la comunidad.