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Así nació en el Catatumbo la primera Oficina de Paz de Colombia

Un equipo de 98 firmantes de la paz conforma la primera Oficina de Paz del país, allí lideran 30 proyectos productivos como apuesta de desarrollo social.
Primera Oficina de Paz en el Catatumbo
Paz
Foto: Misión de Verificación de la ONU.
Anderson Salinas

La primera Oficina de Paz de Colombia nace el 27 de mayo de 2021, de la mano de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), en el municipio de El Tarra (Norte de Santander), en cumplimiento del punto 3.2 del Acuerdo de Paz (2016), que definió los lineamientos de la reincorporación de los miembros de las extintas Farc a la vida civil.

Este espacio se ubica en el Club Los Cacaos y la lideran 98 personas en proceso de reincorporación a la vida civil que dejaron atrás las armas y la insurgencia. Eliécer Cardoza, firmante de la paz y líder de la Ofipaz, explica que nacen con el propósito de transformarse en una plataforma de impulso para los proyectos productivos que adelantan en la región.

“Salimos del ETCR de Caño Indio, en Tibú, a buscar nuevas oportunidades en los diferentes municipios del Catatumbo, y nosotros que llegamos a El Tarra, le propusimos a la Alcaldía municipal la idea de montar una oficina de reincorporados, una de las primeras a nivel nacional que lideran las personas en proceso de reincorporación a la vida civil”, indica.

Oficina de paz en el Catatumbo
Foto: cortesía.

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Eliécer retornó a su tierra natal a mediados del año 2016, y desde entonces se transformó en un pilar fundamental de liderazgo, con los procesos comunitarios que hoy integran desde la oficina.

Entre los objetivos de OfiPaz se encuentra facilitar una interlocución directa con diferentes sectores de la comunidad. Manejan cuatro líneas de acción: trabajo comunitario; educación; cultura, deporte y construcción de paz; y proyectos productivos.

“Ofipaz ofrece muchas cosas para la comunidad en general, no solo nosotros, sino que adelantamos proyectos para mejorar la calidad de vida de todos los tarrenses, acompañamos a los reincorporados, hacemos seguimiento a los proyectos productivos y tenemos un enlace directo con la Alcaldía municipal”, expone Cardoza.

Entre los diferentes casos de éxito está Jon Orozco, firmante de la paz y miembro de la Mesa Departamental de Reincorporados, quien planteó su propuesta de negocio en conjunto con la Oficina y ahora adelanta su emprendimiento de víveres, que se ubica en la Plaza de Mercado de El Tarra, un proyecto que se convirtió en la apuesta de desarrollo económico para su familia y el municipio.

Oficina de paz en el Catatumbo
Foto: ARN.

“Está iniciativa nace por parte de la Cooperativa Contar Paz que integran 17 personas en proceso de reincorporación a la vida civil y vendemos todo lo relacionado con la canasta básica familiar para que no tengamos que ir a otros municipios a comprar víveres”, señala.

Así mismo, en los próximos meses, Jon terminará su ciclo de educación bachiller con el programa ‘Arando la educación’, a través de cual, mediante modelos de educación flexible, que lidera la ARN en Norte de Santander, pudo culminar su formación académica.

“Nosotros desde que nos acogimos al proceso de paz fue con la idea de prepararnos, desde los 14 años llegué a la organización y no tuve oportunidades de prepararme, y por eso quiero terminar mis estudios, porque somos un ejemplo para el mundo y tenemos que ser cada día mejores para presentar una alternativa de cambio social, una muestra que le estamos apostando a la paz de corazón”, asegura el excombatiente.


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Oficina de paz en el Catatumbo
Foto: cortesía.

Otro camino que se abre en esta Oficina es el proyecto de vivienda con el que 40 firmantes de la paz podrán construir sus sueños de tener casa propia. Por ahora, solo esperan la aprobación en el Consejo Nacional de Reincorporados para comenzarlo a desarrollar, según detalla Eliécer.

“Es una iniciativa de nosotros que nace a raíz de que somos muchos que no tenemos vivienda digna, donde cinco líderes impulsamos la compra de una tierra de 17 metros cuadrados donde cada uno puso 2 millones, y que esperamos que el Gobierno Nacional nos apoye para el desarrollo del proyecto”, comenta el líder de Ofipaz.

Así es como esta Oficina de Paz se transformó en un punto de llegada para los firmantes de la paz, las comunidades, la institucionalidad, la cooperación internacional y para quienes están interesados en apoyar procesos de reconciliación. Un mensaje de paz, convivencia y reconciliación que se la juega por la implementación del Acuerdo de paz en Norte de Santander.

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