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Fórmula vicepresidencial de De la Espriella propone eliminar impuesto a bebidas azucaradas y ultraprocesados pese al respaldo de la OMS y Unicef

Mientras José Manuel Restrepo propone desmontar los impuestos saludables, organismos como la OMS y Unicef respaldan su continuidad al considerar que reducen el consumo de productos nocivos y fortalecen la salud pública.
Fernando Vásquez

José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial del candidato Abelardo de la Espriella, propuso eliminar el impuesto saludable por considerar "ideológica su aplicación"

Sin embargo, la permanencia de este tributo cuenta con el respaldo internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, instituciones que defienden su aplicación debido al impacto positivo que genera en la salud pública.

La evidencia global demuestra que gravar las bebidas azucaradas reduce su consumo, previene enfermedades no transmisibles y genera recursos públicos esenciales. En el contexto local, la ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras) reportó que este mecanismo logró disminuir el consumo de dichos productos en Colombia, alcanzando además un recaudo de $1,6 billones a mayo de 2025 por concepto de impuestos saludables.

Restrepo tilda de "ideológico" el impuesto saludable y propone su eliminación

Un fuerte debate alrededor de los derechos fundamentales a la salud, la alimentación nutritiva y la justicia social se ha desatado en el país.

José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y actual fórmula vicepresidencial del candidato Abelardo de la Espriella, anunció públicamente su intención de eliminar los impuestos saludables creados mediante la Ley 2277 de 2022.

Restrepo tildó el gravamen a los productos ultraprocesados y bebidas azucaradas como una medida "puramente ideológica" que atenta contra la libertad de consumo.

Un fuerte debate alrededor de los derechos fundamentales a la salud, la alimentación nutritiva y la justicia social se ha desatado en el país.

"Vamos a eliminar ese impuesto saludable que muy poco tiene de saludable (...) ¿Quién dijo que un impuesto es el mecanismo a través del cual usted define el consumo de una persona?"


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La defensa del derecho a la salud y la vida

Frente a estas declaraciones, las posturas basadas en la garantía de derechos no se han hecho esperar. Organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF sostienen de manera categórica que regular el mercado de la comida chatarra es la "mejor opción" para proteger la vida.

De acuerdo con UNICEF, las dietas no saludables representan una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel global.

En Colombia, donde el 56,5% de los adultos sufre de sobrepeso u obesidad, el consumo desmedido de azúcares y grasas saturadas golpea de manera directa el desarrollo de millones de niños, niñas y adolescentes, configurando una vulneración silenciosa a su derecho a un crecimiento sano.

Para estos organismos, los impuestos saludables cumplen cinco objetivos humanos y económicos esenciales:

  • Desincentivar el consumo de sustancias nocivas y fomentar el acceso al agua potable.

  • Transformar las normas sociales hacia hábitos más dignos y nutritivos.

  • Reducir enfermedades no transmisibles (como la diabetes o la hipertensión) en los menores.

  • Generar recursos públicos que puedan ser reinvertidos en el bienestar de la misma sociedad.

Datos demuestran impacto en las comunidades más vulnerables

Aunque desde sectores económicos se criticó inicialmente el carácter regresivo que este impuesto podría tener sobre los hogares de menores ingresos, la evidencia demuestra que la medida ha funcionado como una herramienta de protección para los más pobres, quienes históricamente asumen la peor carga de las deficiencias del sistema de salud al enfermarse.

Los datos de consumo diario de bebidas azucaradas entre 2022 y 2024 revelan un impacto positivo en la población:

  • En jóvenes de 12 a 28 años, el consumo diario cayó del 24,6% al 22,6%.

  • En adultos de 29 a 44 años, la reducción fue aún más drástica, pasando del 24,9% al 19,2%.
     

La reducción más notoria se registró, precisamente, en los hogares de menores ingresos, lo que significa que el impuesto logró desviar el consumo de productos nocivos hacia opciones más sanas en las comunidades más vulnerables.

Finalmente, en el componente de justicia distributiva, la medida ha demostrado ser un éxito fiscal. A mayo de 2025, el recaudo por este concepto alcanzó los $1,6 billones de pesos (un crecimiento del 23% respecto al año anterior). 

Organizaciones sociales recuerdan que la eliminación de este impuesto, como propone la campaña de De la Espriella, no solo desprotegería la salud nutricional de los colombianos, sino que despojaría al Estado de recursos críticos destinados a sanar las deudas históricas en los territorios marginados del país.

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