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Detenidos desaparecidos: La búsqueda que el tiempo no detiene

Cada año, durante la última semana de mayo, Colombia se une a la conmemoración de la Semana Internacional del Detenido Desaparecido, una fecha que busca mantener viva la memoria de miles de víctimas de desaparición forzada y acompañar a sus familias en la búsqueda de verdad, justicia y reparación.
Luis Rojas

Esta conmemoración, promovida desde hace más de tres décadas por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM), fue adoptada en Colombia mediante la Ley 1408 de 2010 y se desarrolla en la última semana de mayo de cada año. Su objetivo, no solo es recordar a quienes fueron arrancados de sus hogares en medio del conflicto armado, sino también reconocer el sufrimiento silencioso de las familias que continúan esperando respuestas. Según la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), actualmente en Colombia se buscan más de 130.000 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado, una cifra que evidencia una de las heridas más profundas de la violencia en el país.
 

Semana Internacional del Detenido Desaparecido

En medio de ese dolor colectivo aparece la historia de vida de Maritza Johana Casallas Moya, pensionada del Ejército Nacional de Colombia, futura politóloga y representante legal de ASORVIDE, una asociación de reserva activa de veteranos, víctimas y desplazados de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, afectados por la violencia del conflicto armado interno colombiano.

La organización nació luego de su retiro del Ejército Nacional, motivada por el secuestro y asesinato de varios de sus excompañeros, cuyos cuerpos jamás fueron encontrados. Fue precisamente ese vacío, el dolor de las esposas, madres e hijos que aún esperan poder despedirse de sus seres queridos, lo que llevó a Johana a acercarse a entidades como la Unidad para las Víctimas y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, desde allí comenzó una labor que con el tiempo se transformó en un acto permanente de memoria, acompañamiento y búsqueda humanitaria.

Semana Internacional del Detenido Desaparecido

Con sede principal en Valledupar, Cesar, y con incidencia nacional, especialmente en la región Caribe, ASORVIDE trabaja en departamentos como Cesar, La Guajira, Magdalena, Bolívar y Atlántico, entre otros, apoyando procesos de búsqueda, acompañamiento psicosocial y fortalecimiento de víctimas del conflicto armado.

“Este trabajo realmente es un acto altruista. No recibimos ninguna clase de remuneración; es un acto de amor, empatía, esfuerzo y comprensión. No esperamos ningún tipo de retribución, más que ver a las familias encontrar los cuerpos de sus seres queridos para que puedan darles un adiós como se debe. Todos esperan encontrarlos con vida, pero cuando eso no pasa, sencillamente el acompañamiento y la fe que les ayudamos a tener son fundamentales para sobrellevar el dolor”, indicó Casallas.

La asociación se dedica a la memoria histórica de las víctimas del conflicto pertenecientes a la fuerza pública, además del servicio a la sociedad civil. Allí trabajan distintas líneas de atención para víctimas y familiares, especialmente a madres y viudas de personas dadas por desaparecidas.

 

Sus primeros pasos fueron modestos, pero profundamente significativos. Cinco personas iniciaron el proceso con la intención de apoyarse mutuamente y acompañar a otras víctimas. Con el tiempo, la organización fue creciendo hasta convertirse en una red solidaria con presencia en distintas zonas apartadas del país. Incluso, hicieron parte de la construcción y desarrollo de la Ley del Veterano, fortaleciendo espacios de participación y reconocimiento para quienes también han sufrido las consecuencias de la guerra.

“Nosotros hemos estado trabajando con las uñas para ayudar a las familias víctimas y buscadoras. Ha sido un proceso de esfuerzo y sacrificio, porque desde la provincia en el Caribe colombiano es muy complicado acceder a ayudas. Cada vez que nos postulamos a una convocatoria, ya sea del Estado o de cooperación internacional, es muy difícil que nos tengan en cuenta para apoyarnos económicamente y sacar adelante todos nuestros procesos”.

El panorama en el Caribe colombiano continúa siendo complejo. Las dificultades económicas, la falta de articulación institucional y el abandono estatal representan obstáculos permanentes para quienes lideran procesos humanitarios y de búsqueda en los territorios, pero esto no ha sido impedimento para muchas asociaciones buscadoras para avanzar en los procesos de los distintos grupos poblacionales y de las comunidades víctimas.

“Entre el Cesar y La Guajira tenemos miles de dificultades, no solamente por el tema del conflicto, sino también por el desarrollo económico y el abandono estatal, aun así, seguimos en la tarea, apoyamos jornadas de registro de víctimas, declaratorias, acompañamiento en temas de comparecientes ante la JEP y atención en los diferentes hechos victimizantes en los cuales miembros de la fuerza pública se han visto inmersos dentro del conflicto armado como víctimas”.


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Para Johana, la conmemoración de esta semana representa mucho más que una fecha simbólica. Es un espacio de resistencia, memoria y acompañamiento para quienes todavía esperan respuestas: “Esta fecha es muy triste, en el sentido de que nadie está preparado para vivir una situación así, donde se llevan a un familiar, pero nunca se pierde la esperanza de volverlo a ver, cuando el cuerpo no aparece durante tanto tiempo, la familia nunca logra sanar completamente su dolor ni hacer el duelo, porque no tiene a quién llorar. Entonces, la conmemoración de estos eventos es un bálsamo para que sepan que no están solos, que hay personas trabajando para poder dar con el paradero de ese ser querido.

Semana Internacional del Detenido Desaparecido

En Colombia, la desaparición forzada no solo arrebató vidas; también dejó familias suspendidas en la incertidumbre. Detrás de cada desaparecido hay madres que envejecieron esperando, hijos que crecieron sin respuestas y hogares enteros marcados por la ausencia. Por eso, organizaciones como ASORVIDE continúan insistiendo en la importancia de preservar la memoria histórica y fortalecer las redes de apoyo a las víctimas.

En esta Semana Internacional del Detenido Desaparecido, el país vuelve a mirar a quienes aún faltan. También reconoce a quienes, desde el dolor convertido en esperanza, continúan buscando. La invitación es a acompañar las iniciativas de memoria, apoyar a las víctimas del conflicto armado y fortalecer la labor de las asociaciones que trabajan en los territorios para sanar heridas que todavía siguen abiertas, porque mientras exista una familia esperando respuestas, la búsqueda no puede detenerse.

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