En el Día Internacional de los Afrodescendientes, las voces de las cantadoras del Pacífico colombiano recuerdan que cantar también es cuidar, despedir, celebrar y conservar la memoria. Los arrullos y alabaos, transmitidos entre generaciones, son parte de un patrimonio vivo en el que las mujeres han desempeñado un papel fundamental como portadoras de saberes, espiritualidad y comunidad.