A 200 kilómetros de Bogotá, en las estribaciones de la cordillera oriental andina, asoma el municipio de Muzo, conocido como la capital mundial de la esmeralda.
Hace más de quince años, y en contra de muchos, campesinos del municipio empezaron a sembrar el producto, con la expectativa de tener alternativas económicas. Los frutos ya se empiezan a ver.