Después de un terremoto como el que afectó a Colombia este lunes, y que deja hasta el momento 285 personas fallecidas y cerca de 4.000 heridas, las consecuencias emocionales para quienes vivieron la emergencia pueden ser menos visibles, pero no por ello menos importantes.
A través de su página web, la Universidad El Bosque publicó las recomendaciones del psicólogo clínico y profesor Camilo Espinosa sobre algunas de las reacciones que pueden presentarse después de una emergencia de esta magnitud y las formas de afrontarlas.
Ansiedad, miedo y duelo: algunas reacciones después de una emergencia
Según el experto, quienes se encuentran en las zonas más afectadas no deben exigirse el regreso a la normalidad, porque cuando la realidad incluye a personas heridas, viviendas destruidas e incertidumbre ante el futuro, la prioridad debe ser resolver temas como la alimentación, la atención médica, la higiene o un lugar donde dormir cómodamente.
Garantizar las condiciones materiales que permitan a las personas recuperar la sensación de seguridad es fundamental para el Estado. Una vez atendidas las necesidades básicas, retomar progresivamente algunas actividades cotidianas puede contribuir a recuperar cierta sensación de normalidad.
Quienes perdieron familiares o todavía buscan a sus seres queridos pueden sentir las consecuencias emocionales durante semanas o meses. “La tristeza, el miedo o la rabia después de una pérdida no son por sí mismos una enfermedad; lo preocupante es que el sufrimiento se vuelva persistente, se intensifique o impida a la persona funcionar y cuidarse”, explica Espinosa.
En el caso de quienes perdieron a un familiar, el experto recomienda vivir el duelo acompañado, recordar a la persona fallecida y permitirse expresar la tristeza que produce la pérdida.
Para quienes esperan noticias de un ser querido desaparecido, la incertidumbre puede convertirse en una carga emocional especialmente difícil. En estos casos, Espinosa recomienda acudir a canales oficiales para reportar la situación y mantenerse informado, además de apoyarse en familiares y en los organismos encargados de acompañar estos casos.
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En el caso de niños, niñas y adolescentes, Espinosa recomienda hablarles con honestidad sobre lo ocurrido, sin crear falsas expectativas. También considera importante explicarles la muerte de familiares de manera clara y adecuada para su edad, sin entrar en detalles innecesarios, y responder sus preguntas. El experto recuerda que no existe una única manera de vivir el duelo.
¿Qué pueden hacer quienes siguieron la emergencia a distancia?
Las personas que no estuvieron directamente expuestas al terremoto también pueden experimentar malestar emocional ante la cantidad de imágenes, testimonios e información sobre la tragedia. Para ellas, el psicólogo recomienda no aislarse completamente de la información, pero sí dosificar su consumo: establecer momentos para informarse y otros para desconectarse y descansar de las noticias.
También recomienda no compartir información que no haya sido verificada o que provenga de fuentes no oficiales, con el fin de evitar la propagación de rumores, información falsa o mensajes que puedan aumentar la angustia de otras personas.
Otra forma de afrontar la situación puede ser participar en acciones en torno a la emergencia, como voluntariados, donaciones en especie o aportes económicos a organizaciones que atienden la situación. También puede ser útil contactar a familiares y conocidos para conocer su estado y ofrecerles apoyo.
“Apoyar a otro ser humano ayuda también a manejar esta carga tan grande que viene después de esta incertidumbre y de esta tristeza”, afirmó el experto.
¿Cuando es recomendable buscar ayudar?
El malestar emocional después de una emergencia puede ser una reacción esperable. Sin embargo, si con el paso de los días persisten las pesadillas, el miedo que impide realizar actividades cotidianas, la irritabilidad, la ansiedad o un sufrimiento que dificulta cuidarse, el experto recomienda buscar ayuda profesional y consultar con un psicólogo.
La Universidad El Bosque también recuerda que existen líneas de atención y orientación en salud mental para quienes necesiten apoyo. En Bogotá, la línea telefónica 106 ofrece apoyo psicológico gratuito las 24 horas del día los 7 días de la semana, en otros departamentos existen servicios similares. Las líneas pueden ser consultadas en la página del Ministerio de Salud.