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Colombia se levanta con la solidaridad de quienes decidieron ayudar
Entrega de ayudas humanitarias de la Cruz Roja a comunidades en Chocó. Cruz Roja - Seccional Bogotá

Colombia se levanta con la solidaridad de quienes decidieron ayudar

Durante las primeras horas de la emergencia, ocurrida el pasado 10 de agosto tras el terremoto de magnitud 7,4 muchas familias necesitaron atención inmediata y el apoyo de quienes estaban dispuestos a tenderles la mano.

Alimentos, agua, artículos de higiene, cobijas, medicamentos y un lugar seguro donde pasar la noche se convirtieron en elementos esenciales para afrontar los primeros días y recuperar poco a poco las condiciones necesarias para continuar.

Ante esta situación, la solidaridad de los colombianos comenzó a convertirse en acciones concretas. Desde diferentes ciudades del país, ciudadanos, organizaciones, empresas y entidades públicas se unieron para recolectar, organizar y trasladar ayudas hacia las comunidades más afectadas.

Hoy, mientras avanza la recuperación de los territorios, ese acompañamiento continúa siendo fundamental.

Bogotá respondió con toneladas de ayudas

En Bogotá, la respuesta ciudadana comenzó pocas horas después de conocerse la dimensión de la emergencia. Personas de diferentes sectores llegaron a los puntos de acopio para donar alimentos y artículos de primera necesidad, pero también para ayudar a organizar, empacar y preparar las ayudas que posteriormente serían trasladadas a los territorios afectados.

Entre el 12 y 17 de agosto, la capital recaudó más de 2.300 toneladas de ayudas humanitarias reunidas gracias al aporte de la ciudadanía. Estas donaciones fueron movilizadas hacia las zonas que requerían atención.

La respuesta también contó con el trabajo de miles de voluntarios. Según la Alcaldía de Bogotá, “alrededor de 12.000 personas participaron en las labores de apoyo, junto con funcionarios del Distrito, rescatistas, ingenieros y personal encargado de contribuir al restablecimiento de servicios esenciales”.


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Actualmente, el Palacio de los Deportes se encuentra habilitado como punto de acopio para continuar recibiendo ayudas destinadas a los territorios afectados. Sin embargo, las autoridades también han señalado la importancia de los aportes económicos para acompañar la etapa de reconstrucción.

La unión llegó desde diferentes ciudades

Las acciones de solidaridad no se concentraron únicamente en la capital. Desde diferentes lugares del país se organizaron jornadas de recolección y se enviaron alimentos, elementos de primera necesidad y otros insumos para las comunidades afectadas.

En Medellín, por ejemplo, la ciudadanía y diferentes sectores se sumaron a las acciones de ayuda nacional. En Barranquilla también se articuló la respuesta con autoridades nacionales y territoriales para contribuir a la atención de la emergencia.

Más allá de las cantidades recolectadas, estas acciones dejaron un mensaje que se repitió en distintos lugares del país: compartir lo que tenían y dedicar parte de su tiempo para ayudar a quienes atravesaban un momento difícil.

Apoyo para las familias que perdieron sus viviendas

Con el paso de los días, las necesidades comenzaron a cambiar. Además de la atención inmediata, miles de familias enfrentaron una preocupación fundamental, encontrar un lugar seguro donde vivir mientras sus viviendas son reparadas o reconstruidas.

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, anunció ayudas económicas temporales para los hogares cuyas viviendas quedaron destruidas o inhabitables.

⁠La medida fue establecida mediante la Resolución 0765 del 26 de agosto y comenzó a activarse en septiembre. La UNGRD informó el 2 de septiembre que activó el apoyo económico de $1.050.543, $875.452 o $787.907 mensuales, durante 3 meses. Para acceder a estos recursos, los hogares deben estar registrados como damnificados y cumplir con los requisitos establecidos por las autoridades.

Estos apoyos buscan brindar un alivio temporal a las familias mientras avanza el proceso de reconstrucción, una tarea que, por la magnitud de los daños, requerirá tiempo y acompañamiento.

Reconstruir para recuperar la vida cotidiana

En este proceso de reconstrucción, el Gobierno nacional creó el “Fondo Milagro” para coordinar el proceso de reconstrucción de las viviendas, edificaciones e infraestructura afectadas, bajo la dirección de Jaime Andrés Uribe Tamayo.

La apuesta del Gobierno nacional es por una recuperación integral de los territorios. Por eso, la reconstrucción no se limita a levantar nuevamente las viviendas: también comprende escuelas, centros de salud, caminos, espacios comunitarios y medios de vida, con el propósito de que las familias recuperen su bienestar y su cotidianidad.

¿Cómo podemos continuar ayudando?

La recuperación de un territorio afectado por un desastre de esta magnitud puede tomar tiempo. Por eso, mantener el apoyo también significa acompañar a las comunidades durante las siguientes etapas.

El padre Daniel Saldarriaga, director ejecutivo del Banco de Alimentos de Bogotá, ha insistido en que la ayuda no debe limitarse a los primeros días de la emergencia. Desde esta organización se han articulado donaciones y envíos hacia diferentes territorios afectados.

Quienes quieran contribuir pueden hacerlo a través de organizaciones y canales oficiales, verificando siempre que la información sobre cuentas, centros de acopio y campañas sea confiable.

La solidaridad permanece

Después del terremoto, miles de colombianos decidieron ayudar. Algunos entregaron alimentos, otros donaron elementos de primera necesidad, ofrecieron su tiempo o aportaron recursos. Cada gesto, sin importar su tamaño, hizo parte de una respuesta colectiva.


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Sin duda, la reconstrucción tomará tiempo. Las familias necesitarán acompañamiento y las personas tendrán que recuperar poco a poco aquello que el terremoto les quitó.

Pero mientras ese proceso de reconstrucción avanza, queda una muestra de unidad que merece ser reconocida, cuando una familia necesitó ayuda, hubo otras personas dispuestas a compartir, acompañar y tender la mano.

Colombia se levanta también con esos gestos. Con la solidaridad de su gente, con el trabajo colectivo y con la esperanza de volver a construir, paso a paso, la vida cotidiana en los territorios afectados.

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