Abelardo de la Espriella insiste en presentarse como el outsider definitivo de la política colombiana, un independiente alejado de las maquinarias que afirma: “Nosotros somos los nunca. Los que nunca nos hemos robado un peso, los que nunca nos rendimos ni nos quedamos en la queja. Los que nunca hemos hecho politiquería”.
Sin embargo, la composición de sus respaldos y las alianzas que configuran su campaña presidencial contradicen el relato de la renovación, mostrando un fuerte arraigo en las estructuras del poder tradicional y en sectores salpicados por severos cuestionamientos judiciales.
El blindaje de las maquinarias tradicionales y clanes regionales
A pesar de su discurso contra la "politiquería", De la Espriella ha recibido abiertamente a figuras clave de los partidos tradicionales y clanes políticos cuestionados:
El Clan Char y Cambio Radical
Cuenta con el respaldo de Fuad Char, uno de los mayores caciques políticos de la Costa Caribe, cuya hegemonía se entrelaza con un poderoso conglomerado económico (Tiendas Olímpica, Banco Serfinanza).
Miembros y aliados clave de este clan han enfrentado severas investigaciones y condenas por parte de la Corte Suprema de Justicia por cargos relacionados con corrupción electoral, concierto para delinquir y compra de votos.
Puntualmente, Arturo Char, fue acusado formalmente por la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia por los presuntos delitos de concierto para delinquir y corrupción de sufragante agravados.
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El Centro Democrático y el Uribismo
Fichas del ala más radical como Carlos Felipe Mejía, Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe se han subido a su bus electoral.
Cabe recordar que el propio Uribe se encuentra actualmente en un proceso judicial formal por los delitos de soborno a testigos en actuación penal y fraude procesal.
El apoyo de este sector llega incluso después de que la propia Valencia señalara públicamente a De la Espriella de reunirse con bandidos y después de haber perdido de manera contundente en primera vuelta.
El Partido Liberal
Su apoyo más visible en el norte es el senador Mauricio Gómez Amín, representante directo de la política tradicional y hereditaria de Barranquilla.
Gobernadores y maquinaria regional
Se suman los exgobernadores Juan Guillermo Zuluaga (Meta) y Nicolás García (Cundinamarca), asegurando el control de aparatos políticos departamentales vigentes.
Cuestionamientos y el ala del Gobierno Duque
El discurso de "no vivir del Estado" choca con la incorporación masiva de altos funcionarios del gobierno de Iván Duque y de congresistas polémicos:
Ernesto Lucena: Exministro del Deporte de la administración Duque.
Andrés Barreto: Exsuperintendente de Industria y Comercio, pieza clave en el anterior esquema estatal.
Miguel Polo Polo y Lina Garrido: Representantes a la Cámara que se sumaron desde el inicio a la campaña y fueron recibidos abiertamente.
Polo Polo fue arrestado por no pedir disculpas a las Madres de los Falsos Positivos.
Sara Castellanos: Heredera de la Misión Carismática Internacional (MCI), una organización religiosa que históricamente ha utilizado su caudal de fieles para negociar cuotas y mantener representación política dentro de múltiples administraciones.
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Presunta participación ilegal en política
La campaña también se nutre del apoyo en la sombra de mandatarios locales en ejercicio. Se destaca el caso del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien a través de su partido Creemos estaría alineado con las filas abelardistas.
Tras el triunfo de De la Espriella en las urnas compartió en X un mensaje.
Presunto apoyo de Carlos Lehder, cofundador uno y principales capos del Cartel de Medellín
A la red de apoyos tradicionales se ha sumado en la conversación pública el nombre de una de las figuras más oscuras del pasado judicial del país. Carlos Lehder, cofundador del Cartel de Medellín y en otros tiempos, junto a Pablo Escobar, uno de los hombres más poderosos de Colombia, reapareció en el escenario público mostrando su aparente respaldo a la candidatura de derecha de Abelardo de la Espriella.
El hombre que fundó un imperio de la droga y se convirtió en 1987 en el primer narcotraficante extraditado a Estados Unidos, pidió a los colombianos acudir a las urnas a votar por el “mejor candidato”.
En su aparición, Lehder vistió la camiseta de la selección de Colombia, coincidiendo con la directriz que el propio derechista le dio a sus votantes para que acudieran a las urnas el pasado 31 de mayo, en la primera vuelta presidencial.
Esta polémica reaparición vincula directamente la campaña del candidato de la "mano dura" con los remanentes de la época más violenta del narcotráfico organizado.