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Una nariz entre los escombros se transforma en esperanza
Binomio canino, equipo conformado por perro y guía para funciones de búsqueda. Foto: PONALSAR

Una nariz entre los escombros se transforma en esperanza

Entre placas, polvo y estructuras colapsadas, una nariz entrenada puede convertirse en la primera señal de que alguien sigue allí. En el Día Nacional del Perro, conocemos cómo se forman, trabajan y cuidan los caninos de la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres de la Policía Nacional (PONALSAR) que acompañan a los rescatistas en la búsqueda de personas durante algunas de las emergencias más difíciles del país.

En lugar de esperar detrás de una puerta o reconocer unos pasos a la distancia, hay perros entrenados para avanzar entre escombros, seguir rastros y buscar a quienes no pueden regresar por sus propios medios. Su trabajo revela otra forma en que estos animales acompañan la vida humana, una relación que cobra especial sentido cada 26 de agosto, cuando se conmemora el Día Nacional del Perro.

Este año, la fecha llega pocos días después del terremoto que azotó a Colombia el 10 de agosto, una emergencia que volvió a poner a prueba las capacidades de búsqueda y rescate del país. Según relata Jorge Estevan Archila Chivata, jefe de la Unidad Canina de PONALSAR, varios perros especializados fueron desplegados para apoyar las labores de búsqueda en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. 

Narices que orientan rescates

En PONALSAR, el trabajo se realiza en binomio, un equipo conformado por perro y guía. Juntos hacen parte de la respuesta especializada de la Policía Nacional.

Estos caninos no intervienen únicamente después de terremotos. También pueden trabajar en estructuras afectadas por explosiones o fallas de edificaciones, deslizamientos de tierra, avalanchas y avenidas torrenciales. “Por su alta efectividad y probabilidad de encontrar personas con vida, los caninos son lo primero que se despliega”, explica Archila. Cuando llegan a una emergencia recorren el área utilizando el olfato para identificar puntos donde podría encontrarse una persona, al detectar aquello que aprendieron a buscar durante meses de entrenamiento, realizan una marcación que permite concentrar los esfuerzos de rescate. 

Esto no significa que sustituyan a los rescatistas o a la tecnología, su nariz es una capacidad más dentro de una operación.  El perro no decide dónde excavar ni realiza el rescate, pero ayuda a reducir el área de búsqueda cuando el tiempo corre en contra.


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Antes de buscar entre escombros hay que aprender a jugar

No cualquier perro puede dedicarse a esta labor. La Policía evalúa aspectos físicos, médicos y de comportamiento; entre las razas utilizadas están el pastor belga malinois, el pastor holandés y el border collie. Buscan animales ágiles, fuertes, con capacidad de aprendizaje e interés por el juego y la recompensa. También deben tener un temperamento que les permita convivir con personas, otros perros y diferentes especies sin que una reacción agresiva interfiera con el trabajo.

Después de esa evaluación aparece un elemento mucho más cotidiano: la pelota. Al principio, el perro no sabe que aquello que deberá encontrar es una persona atrapada, los entrenadores convierten la búsqueda en un juego y la pelota se transforma en su motivador. 

No todos los caninos se especializan en lo mismo. PONALSAR cuenta con perros preparados para localizar personas con vida en estructuras colapsadas, buscar cadáveres y restos óseos o seguir el rastro de personas desaparecidas. Para esta última tarea también aparece una raza colombiana, el sabueso fino colombiano, cuyas características asociadas al rastreo pueden aprovecharse durante el entrenamiento.

Una buena nariz necesita confianza, aunque no necesariamente trabajan siempre con el mismo guía. Diferentes integrantes participan en sus entrenamientos, paseos y actividades para que desarrollen confianza con varias personas. Así, cuando llegue una emergencia, un cambio de guía no se convierte en una distracción. Archila señala que “si el guía le muestra confianza en las decisiones para la búsqueda, el perro va a confiar plenamente en su capacidad olfativa”. 

En campo se trabaja mediante ciclos de búsqueda y descanso. Pueden realizar periodos de actividad de aproximadamente 20 minutos y posteriormente descansar hasta una hora. Al salir de la zona de búsqueda se pasa a un proceso de hidratación y chequeo médico para detectar posibles lesiones.

Canino Rescatista

Cuando termina el uniforme, comienza otra vida

Hay un momento en que la pelota deja de ser una herramienta de trabajo y vuelve a ser simplemente un juguete. Los manuales de la Policía Nacional establecen que el periodo de servicio de los perros es de ocho años, aunque el desgaste físico u otra condición puede adelantar su retiro.

Cuando inicia su periodo pensional pueden permanecer en las unidades donde trabajaron o ingresar a procesos de adopción, en cualquiera de los casos, el perro que pasó buena parte de su vida aprendiendo a buscar puede dedicarse finalmente a algo mucho más cotidiano, acompañar.

Este 26 de agosto, celebrar a los perros también puede ser reconocer esa otra manera de acompañarnos. Porque algunos nos esperan todos los días cuando volvemos a casa y otros han sido entrenados para salir a buscarnos cuando somos nosotros quienes no podemos volver.

Perro Rescatista
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