El origen de la celebración de Halloween se remonta a hace más de 3.000 años en los pueblos celtas. Estas comunidades europeas celebraban su año nuevo cada 1 de noviembre y lo llamaban Samhain.
Los celtas creían que, en cada víspera de año, es decir, el 31 de octubre, los espíritus caminaban por la tierra mientras emprendían su viaje al más allá, acompañados por criaturas cómo ángeles, hadas y demonios.
En cada ritual, hacían una despedida a Lugh, su adorada deidad del sol, para luego dar la bienvenida a las noches frías que traía el otoño. Para cada ritual, se reunían alrededor de hogueras, sacrificaban animales a sus dioses y usaban disfraces hechos, en su mayoría, con pieles de animales. De igual manera, usaban máscaras o se pintaban de negro los rostros simbolizando la muerte para evitar ser poseídos por los espíritus. Se cree que de esta cultura nace la costumbre de usar disfraces.
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— Radio Nacional CO (@RadNalCo) October 27, 2026
Por otro lado, el dulce a trato, se cree que nace de los bailes y movimientos que hacían los celtas cuando pasaban de casa en casa, con sus trajes y máscaras, recibiendo comida y bebidas para los espíritus, a cambio de sus "espectáculos".
¿De dónde proviene el nombre Halloween?
Cuando el papa Bonifacio IV decretó el 1 de noviembre como el día de Todos los Santos, la festividad del Samhain dejó de llamarse así y se le dio el nombre de "All Hallow's Eve", nombre que al ser pronunciado sonaba igual que "Halloween" por lo que terminó por ser conocido así.
A finales de la década de 1970, Halloween ganó reconocimiento internacional, impulsado, entre otros factores, por la película de terror Halloween, dirigida por John Carpenter. Con el tiempo, la celebración pasó de estar asociada principalmente con la víspera del Día de Todos los Santos a convertirse en una noche de disfraces, actividades recreativas y recorridos en los que los niños intercambian dulces por cantos.