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Juliana Baquero: pintar la memoria y la naturaleza desde el territorio, un aporte a la identidad y reconciliación en el Meta

La muralista nacida en San Vicente del Caguán encontró en Mesetas un lugar para transformar paredes en relatos de identidad, memoria y reconciliación. A través del arte también acompaña procesos juveniles y colectivos culturales como “Bicho Fue” y el Festival de Cine Itinerante Güejari.
Betty Usme Lopez

Los murales de Juliana Baquero Granja llenan de color escuelas, bibliotecas y espacios culturales de Mesetas, Meta. Detrás de cada obra hay paisajes, animales y memorias que nacen de su historia de vida y de su conexión con el territorio.

Juliana nació en San Vicente del Caguán, Caquetá, y desde pequeña encontró en el dibujo una forma de expresión. Recuerda que fue su padre quien despertó ese interés mientras la ayudaba con tareas y dibujaba animales.

“Él hacía unos tigres hermosos, unos animales, entonces desde ahí yo decía: yo quiero hacer eso”, indicó Juliana.

Años después, debido al conflicto armado, su familia tuvo que salir de su tierra y trasladarse a Bogotá. Allí estudió arquitectura, carrera que le ayudó a fortalecer técnicas de dibujo y composición, aunque con el tiempo entendió que su verdadera pasión estaba en el arte.

Durante la pandemia decidió reencontrarse con la pintura y comenzó a formarse en dibujo y óleo. Más adelante llegó a Mesetas, donde encontró inspiración en los paisajes y en las historias de las comunidades.

“Comencé a estar muy maravillada de todo lo que veo acá en Mesetas, en los ríos, esas piedras inmensas”, recuerda.

Sus obras y murales se caracterizan por un estilo surrealista en el que mezcla elementos reales de la naturaleza con escenas imaginarias, como niñas volando sobre aves o animales que parecen surgir entre los paisajes del territorio.

Fotografías cortesía de Juliana Baquero
 

Además de sus procesos individuales, Juliana también acompaña proyectos colectivos y culturales liderados por jóvenes del territorio. Participó en la segunda versión del Festival de Cine Itinerante Güejari, en Puerto Concordia, donde realizó un mural inspirado en las historias y vivencias de la comunidad.


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También hace parte del colectivo artístico “Bicho Fue”, conformado junto a Mateo, artista de Bogotá, y Uriel, un joven talento de Mesetas que, según Juliana, “muestra una habilidad grandísima para el arte”.

Sobre el origen del nombre del colectivo, explica: “El bicho fue que es el sonido que produce un ave acá que le dicen también siriví o un pechío amarillo…”.

Aunque vivió experiencias difíciles por el conflicto armado, Juliana encontró en el arte una forma de refugio y expresión. “Mi mente siempre buscó refugiarse en las cosas bonitas”, concluyó.

Fotografías cortesía de Juliana Baquero

Con cada mural, Juliana Baquero, no solo transforma espacios públicos, sino que también aporta a la construcción de memoria, identidad y cultura en el territorio. Su trabajo artístico se ha convertido en una herramienta para fortalecer procesos comunitarios, inspirar a niños y jóvenes y visibilizar, a través del color y la pintura, las historias y riquezas naturales de la región.

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