Gobierno Nacional salva RegioTram del Norte con inversión de 2 billones de pesos
El Regiotram del Norte sobrevivió. No sin turbulencias. Durante meses, el proyecto que promete transportar 187.000 pasajeros diarios y reducir trayectos de más de dos horas a solo una estuvo al borde del colapso institucional, golpeado por la inacción del Distrito Capital. Fue el Gobierno nacional el que terminó cerrando el hueco: asumirá el 81,6% del costo total de la obra, absorbiendo incluso la porción que Bogotá se comprometió a aportar y nunca pagó.
El gobernador de Cundinamarca, Emilio Rey, fue uno de los primeros en encender las alarmas. Denunció que durante ocho meses la administración de Carlos Fernando Galán no se presentó a las mesas de trabajo para discutir el proyecto, y que el Distrito incumplió el aporte del 13,2% que había acordado para financiar la obra. La silla vacía bogotana no solo retrasó decisiones: obligó a la Nación a reconfigurar el esquema financiero para salvar una iniciativa de escala regional.
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Resistencias selectivas
Lo que llama la atención no es solo el incumplimiento financiero. Es la asimetría en las preocupaciones. Desde la Alcaldía de Galán crecieron con fuerza las advertencias sobre supuestos impactos urbanísticos y ambientales del tren. Sin embargo, esos mismos cuestionamientos no aparecieron, o lo hicieron con mucho menor intensidad, frente a la expansión de nuevas troncales de TransMilenio o frente al viaducto elevado del metro en el centro histórico de la ciudad, una infraestructura de gran escala sobre una de las zonas más sensibles del patrimonio urbano bogotano.
La selectividad del escrutinio ha generado suspicacias entre analistas, líderes regionales y ciudadanos que llevan décadas esperando una solución de movilidad para el corredor norte de la Sabana de Bogotá.
La pregunta incómoda
Detrás de los argumentos técnicos y los debates sobre diseño se instala una pregunta que muchos se hacen en voz baja: ¿por qué un tren regional genera tanta resistencia en sectores que durante años defendieron un modelo de movilidad basado en buses?
El Regiotram del Norte no es solo un proyecto de infraestructura. Es un desafío directo al statu quo del transporte urbano y regional, un negocio estructurado durante décadas alrededor de los buses y las concesiones viales. Un sistema férreo eficiente, puntual y masivo podría cambiar para siempre las reglas del juego en la movilidad de Bogotá y la Sabana, y con ellas, los flujos de dinero y poder que ese negocio ha sostenido.
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El Gobierno nacional, al asumir la mayor parte de la carga financiera, envió una señal clara: el proyecto va. La discusión ahora es si Bogotá terminará subiéndose al tren, o quedará en el andén explicando por qué prefería los buses.
Galán ha rechazado la visión del presidente Gustavo Petro de hacer un tren a nivel.