Cada 30 de agosto, desde 2008, se conmemora el Día Internacional del Tiburón Ballena, que, aunque se conozca por este nombre, en realidad es un pez cartilaginoso. La fecha se creó para concienciar sobre la necesidad de proteger al pez más grande del mundo, que se encuentra en peligro de extinción.
Se trata de un gigante de hasta 20 metros que habita en zonas tropicales y subtropicales, y se alimenta principalmente de fitoplancton, necton, macroalgas y kril. Se han registrado especímenes que han pesado hasta 40 toneladas y su boca puede llegar a medir hasta 1,5 metros de ancho.
Su especie es altamente migratoria y, en Colombia, su avistamiento se posibilita por la migración de sardinas que llega a la costa pacífica entre los meses de abril y mayo. En cambio, en el Caribe, su encuentro puede ser esporádico.
La contaminación de los mares, la pesca ilegal, el tráfico de embarcaciones y el turismo no sostenible son algunos de los peligros que enfrenta. Por eso, organizaciones ambientales y gobiernos han planteado prácticas seguras para el avistamiento de este gigante del mar.
Prácticas seguras para avistar el tiburón ballena
Al igual que ocurre en Colombia con las ballenas jorobadas, que llegan a las aguas cálidas del Pacífico, muchas personas sueñan con ver e incluso nadar junto al tiburón ballena. A diferencia de las ballenas, que son más ágiles de lo que se puede pensar y pueden representar un riesgo por sus movimientos para el humano, el tiburón ballena es un ser con movimientos más apacibles, lo que posibilita ser observado desde el agua.
Sin embargo, se han visto videos y se han denunciado prácticas de avistamiento que afectan su vida, como ser rodeado por embarcaciones, molestado por el ruido de sus motores o rodeado por personas en el agua que terminan afectando su alimentación.
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En ese sentido, gobiernos y organizaciones ambientales han difundido una serie de medidas para evitar alterar al animal o afectar su ecosistema:
- Contratar una agencia autorizada, que cuente con los permisos para realizar la actividad y garantice la seguridad del pez, así como de los turistas.
- Solo debe haber una embarcación realizando el avistamiento del tiburón, y puede durar junto a él hasta 30 minutos. Si hay otra embarcación, deberá esperar alejada del animal para poder acercarse o buscar otro ejemplar.
- Se recomienda mantener una distancia prudente con el pez, tanto desde la embarcación como si se nada junto a él.
- Para nadar junto al tiburón ballena se recomienda entrar al agua de forma suave para no asustarlo, nadar con calma y ubicarse a su costado, no enfrente o atrás, para permitir su movimiento.
- Al estar en el agua junto al tiburón, se recomienda no tomar fotografías con flash, no tocarlo, no utilizar elementos de propulsión para nadar cerca de él, o nadar y bucear usando bronceadores, aceites o bloqueadores solares que no sean biodegradables.
- No se debe dejar basura en el mar. Todos los residuos de la actividad deben depositarse en un lugar ideado para ello.
Aunque el tiburón ballena no representa riesgo para los humanos, es importante recordar que es un animal salvaje, por lo que mantener la distancia con él también es cuidar de sí mismo.
El tiburón ballena es considerado una especie sombrilla, es decir, al protegerlo otras especies también se ven beneficiadas. Por esta razón, es necesario hacer esfuerzos para lograr su conservación y evitar que las actividades humanas continúen afectándolo.