Las ruinas de las antiguas bases científicas se oxidan en la Isla Decepción, un territorio de 89,5 km2 si se suman los pequeños islotes a su alrededor que emergen en el océano Antártico.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los incluyó en la lista roja de especies amenazadas y calcula que en el mundo hay apenas 2.500 adultos.