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¿Por qué tiembla tanto en Santander? El Nido Sísmico de Bucaramanga lo explica
Municipio De los Santos, Santander. Fotografía de la Alcaldía de Los Santos, mejorada en calidad con inteligencia artificial.

¿Por qué tiembla tanto en Santander? El Nido Sísmico de Bucaramanga lo explica

Los temblores se producen a una alta profundidad y son de magnitud media, pero se presentan constantemente, incluso, varias veces al día.

El nido sísmico de Bucaramanga es conocido por la opinión pública debido a la información que permanentemente se genera con relación a los temblores que allí se presentan con una alta frecuencia.

El nido sísmico en Los Santos, cerca de la capital santandereana explica los temblores

El nombre nido sísmico se utiliza para expresar un lugar con un volumen de actividad sísmica intensa, persistente en el tiempo y aislado de otras actividades geológicas a sus alrededores. Es decir, que suelen suceder temblores muy frecuentes, de forma perceptible, y que estos no se relacionan con los que se presentan por ejemplo, en la cordillera oriental, que es próxima al lugar, sino que son fallas y procesos independientes.

El hecho de que se presenten tantos temblores en la zona hizo que se pusiera atención a lo que allí sucede, por lo que se han adelantado varios estudios que permiten conocer las condiciones específicas de este nido: las magnitudes de la mayoría de los temblores va desde 4 a 5 puntos y las profundidades entre 140 y 200 kilómetros, por lo que se trata de movimientos generados muy lejos de la superficie, de mediana intensidad, y que son perceptibles.

Los nidos corresponden a áreas intraplacas, por lo que en este caso, se trata de un lugar dentro de la Placa Suramericana, hacia la parte norte, pero que no se encuentra determinado por la fricción, la subducción y el choque con las demás placas a su alrededor.


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En el caso el nido sísmico de Bucaramanga, es posible que este se haya producido por una interacción de placas tectónicas muy antiguas, diferentes a las que se han identificado en la actualidad, las cuales se quedaron atrapadas (o piezas de ellas) en zonas más profundas, por debajo de la placa Suramericana, a la que pueden “hacer saltar” con una alta frecuencia, pero con relativamente baja intensidad.

También es posible que se haya formado como una zona de acumulación de energía por la presión conjunta de las placas de Nazca, de los Cocos y del Caribe, que interactúan con la placa Suramericana en su región noroccidental.

Por la profundidad del fenómeno y la liberación permanente de energía, los temblores rara vez causan daños graves en la superficie. Sin embargo, se trata de temblores diarios, que representan riesgos, ya que la región de Los Santos alberga el 60 % de la sismicidad total del país y además, es una de las tres únicas regiones del mundo con condiciones similares: las otras dos están ubicadas en la frontera entre Afganistán y Paquistán, y en Rumania.

Las cordilleras del país, Occidental, Central y Oriental también se consideran una región tectónica activa intraplaca

La palabra “tectónica” hace referencia a los procesos y fuerzas que modifican la superficie de la Tierra, por lo que es normal que las cordilleras sean consideradas como una región específica según su relieve característico.

Pero, adicionalmente, debe tenerse en cuenta que hay una “tectónica de placas” que se refiere a la relación que existe entre los grandes bloques o piezas en que se divide el planeta y sobre los cuales descansan los océanos y los continentes.

Esto implica que se debe diferenciar entre una región que a nivel geológico, comprende un área en la que hay características geográficas determinadas, y las placas que están bajo la superficie, y que por tanto, pueden sostener múltiples regiones distintas.

Cuando se califica a las cordilleras colombianas como regiones activas, se está indicando que sigue en formación, lo que está a su vez relacionado con la presencia de volcanes y movimientos telúricos, que hacen que las montañas aumenten de tamaño o cambien de forma ante diversos eventos geológicos.

Aunque las cordilleras colombianas, y en general, toda la Cordillera de los Andes, se encuentran en el borde continental, cambiando como respuesta a los movimientos de las placas tectónicas (de Nazca y Suramericana), es necesario diferenciar estos efectos, de los procesos que se generan directamente en las montañas, en particular, los volcanes, por lo que su actividad se considera como un cambio “intraplaca” que se desarrolla ante todo en la superficie.

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