La agrupación, instalada en los picos del sonido afro nacional, pionera de la champeta, transgresora, responsable de importantes capítulos en la música local y con más de cuatro décadas en su expediente, bajo la batuta de Justo Valdez, sigue siendo un bombardero de sabor, un rincón de África en Colombia en el que se une tradición con la modernidad, para que las agujas lleguen al rojo.
El Rey de la Terapia Criolla
En San Basilio de Palenque, en el año 51, nació Justo Valdez, líder creador de Son Palenque. Un hombre alegre a quien le dicen ‘El jelejele’, ‘El Rey de la terapia criolla’ y ‘La Leyenda’. Cuando sonríe, brilla su diente de plata, y cuando canta, denota que es sinónimo de sabor. Además de vocalista, es ágil tamborero, compositor, pionero de la champeta criolla y rama de un poderoso árbol genealógico: hijo de Cecilio Valdez Simanca ‘Ataole’ - virtuoso percusionista y héroe sonoro de la tradición palenquera -, sobrino de José Valdez Simanca, ‘Simancongo’ - gran marimbulero, miembro fundador del Sexteto Tabalá-, y primo del legendario tamborero Paulino Salgado ‘Batata’.
Sus primeros años entre labores del campo, estuvieron acompañados de la música de su pueblo y del golpe del tambor de su padre. Narra el artista: “Mi papá, que falleció en el 80, fue mi maestro. A él, lo nombro en varias de mis canciones, por ejemplo en “Unye Unye”, que grabé en los años 80 para el sello Victoria y decía: “Los tambores que yo tengo, son la herencia de mi padre, que con ellos me mantego, yo no quiero que se acaben”.
En su juventud, Justo, arribó a Cartagena y empezó a trabajar como albañil y vendedor de gafas. Los tiempos de despegue fueron difíciles para él y sus futuros compañeros de agrupación, quienes también habían emigrado de Palenque a la ciudad. Pero el latido de la música los regía, y una noche del 79 en las playas de Marbella nació Son Palenque, con un nombre acogido del ritmo del son, que también quiere decir “ellos son de Palenque”.
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Los inicios de Son Palenque, el nacimiento de la champeta, y muchas delicias en vinilo
Piloteado por la voz de Justo, el tambor de ‘Ataole’, Enrique Tejedor y Luciano Torres en los coros, Tomás Valdez en el tambor alegre y Pánfilo Valdez como segunda voz líder, el grupo arrancó ensayando en un colegio en el que ‘Ataole’ trabajaba como vigilante.
“La primera presentación que hicimos, fue en el colegio Rafael Núñez en Cartagena. Ese mismo día en la tarde, se estaban calentando los carnavales de noviembre en la ciudad y llegamos a un templete donde estaban varios músicos en vivo y el animador Armando López. Hablé con López, le pregunté si podíamos tocar una canción y se negó. Pero en vista de que el artista que tenía el turno, el cantante vallenato Silvio Brito, se estaba demorando mucho en ubicar sus instrumentos, el tipo, para que no correr el peligro de que la gente se fuera, dijo: «Suba Son Palenque», y cantamos el tema “Dame un trago”, que después fue un éxito.
Argelio Pérez, un promotor de CBS, me ofreció grabar y acepté. Además, nos hizo llegar al Festival de Música del Caribe (realizado en Cartagena) en su segunda edición, y nos presentamos con un formato muy folclórico”.
La banda debutó en estudio con dos cortes: “El Palo de Mamón”, única canción que grabara ‘Ataole’, y “Aloito Pio”, tema de Justo cantado en lengua palenquera, que los ubicó entre los precursores en registrar música en este lenguaje.
“Recién llegados a Cartagena la gente se burlaba de nuestro acento, decía que la lengua palenquera era maluca, que usarla era símbolo de ignorancia porque no sabíamos hablar. Pero cuando estábamos en tarima teníamos mucho éxito. El público pensaba que éramos un grupo africano, haitiano o jamaiquino.
Para el tercer trabajo, hicimos “Itan pa loyo”, que fue la primera canción de terapia criolla, y a ese estilo luego se le dio el nombre de champeta. Lo grabamos con instrumentos, imitando a la música africana, y le gustó tanto a la gente, que fue el tema oficial de fondo de la tercera versión del Festival de Música del Caribe”.
Así, como lo narró Valdez, con un sonido particular, gestado en el tambor e irradiado en canciones que lucían letras con el valor de lo simple y lo cotidiano, Son Palenque publicó numerosas producciones de voltaje apabullante, que agitaron corazones y caderas. Incendiaron tarimas en los carnavales de Barranquilla, alternando con Joe Arroyo, Irene Martínez, Los Soneros de Gamero y otras figuras del momento. Su canción “El Sapo” se convirtió en un hit y los discos del grupo dispararon las ventas. El virtuosismo de los músicos, desbordado.
En la década ochentera, la agrupación mostró por primera vez música raizal palenquera y chalupa con arreglos modernos, además inventó varios ritmos como el bautizado ‘son palenque’ y registró en LP folclor africanizado, pegando éxitos como “Palenque Palenque” y “El Sapo”, incluidos en recopilaciones internacionales. Lanzaron álbumes verdaderas joyas: Son Palenque (1981), Los Trotamundos del Sabor (1983), Larepa’sa (1984), Ane Jue (1985) y Afric Erotic (1986). De la década posterior quedaron trabajos en vinilo como Thin Records Presenta Son Palenque (1994) y Dame un Trago (1995), además del éxito “Kumina” (1999)
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La Universidad de la música palenquera
Parlantes de la sonoridad afro colombiana se convirtieron en la universidad de la música palenquera. A sus filas llegaron a formarse varios de los cantantes íconos de la champeta, entre otros: Charles King, Melchor Pérez y Viviano Torres, quienes luego labraron sus carreras de manera independiente.
A mediados de los 90, en medio del declive de la industria del acetato y sin contrato discográfico, Justo Valdez se aventó a realizar canciones como solista para el naciente mercado de la champeta criolla. En esta temporada difícil, Valdez y sus compañeros, sin parar de tocar, retornaron a las playas de Cartagena a vender gafas a los turistas y a otros oficios para sobrevivir.
En 2012, Son Palenque de nuevo prendió candela con el disco Kamajanes de la Música Palenquera. Su discografía se siguió ampliando con Son Palenque, Afro-colombian Sound Modernizers (2014) y Kutu Prieta Pa Saranguia (2017), que significa Fuerza negra para gozar.
Apuntó Justo: “Me gusta trabajar con músicos como ellos, porque nosotros, los que formamos Son Palenque, somos empíricos, no conocemos de partituras, y ellos contribuyen a ponerle un poco más de movimiento a la música, a enriquecer la parte melódica”.
Esta obra fue seguida por el disco Itan pa Loyo (2022), con un formato más reducido y teniendo como invitada a Betilsa Barrios. Cabe anotar que la formación del grupo ha tenido variaciones en su largo recorrido.
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Rincón de África
Como cuenta el maestro, la terapia criolla se creó imitando ritmos del Congo, y su música carga la herencia africana. Exaltando ese poder, apareció el nuevo disco de Son Palenque: Rincón de África. Lanzado el año pasado, incluye temas cantados en lengua palenquera y cortes de champeta, chalupa, sexteto y bullerengue, en su mayoría autoría de Justo Valdez, Pánfilo Valdez y Enrique Tejedor.
Disponible en plataformas, fue editado también en vinilo. Producido por Javier Mutis y publicado con el auspicio del Programa Distrital de Apoyos Concertados de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá y el Instituto Distrital de las Artes (Idartes).
Vea en este link el capítulo de ‘En Clave con Deysa Rayo’ con Justo Valdez