Uno de los desafíos ambientales más urgentes que estamos atravesando hoy en día es la pérdida de ecosistemas, que en gran medida se da a causa de la actividad humana, lo que trae graves consecuencias para la biodiversidad y la supervivencia de los ecosistemas.
La guerra de Afganistán deforestó el 95% del territorio y en la guerra de Irak las tropas de Saddam Husseim drenaron las marismas de Mesopotamia, transformándolas en un desierto.