El Papa Francisco llegó el martes a la capital de Kazajistán, Nursultán, para participar en una cumbre interreligiosa marcada por la ausencia del patriarca ortodoxo ruso Kirill.
El pontífice se ha referido a las "cicatrices de heridas todavía abiertas" en estas poblaciones a causa de su internamiento en algunos de los 139 internados por los que pasaron unos 150.000 niños indígenas.