Recibido por familias migrantes y numerosos niños, el sumo pontífice llegó al campo de Mavrovouni, donde viven unos 2.200 solicitantes de asilo en arduas condiciones.
El papa Francisco expresó "su vergüenza" tras la publicación de un detallado y demoledor informe sobre los abusos sexuales contra niños en el seno de la Iglesia francesa durante décadas.