En Boyacá, el recuerdo de los muertos también se conserva a través del pan. Después del Día de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, las familias de Firavitoba mantienen una tradición de casi cuatro siglos en la que reciben un pan bendecido acompañado del nombre de una persona fallecida, con el compromiso de recordarla durante todo un año.
Se trata de la Fiesta de las Ánimas Benditas en Firavitoba, una celebración que reúne creencias religiosas, gastronomía y memoria colectiva. Una costumbre que, aunque tiene sus propias raíces en Colombia, guarda algunas semejanzas con el Día de Muertos de México.
¿Dónde queda Firavitoba, el pueblo de Boyacá que celebra las Ánimas Benditas?
La festividad tiene lugar en Firavitoba, municipio de la provincia de Sugamuxi, cercano a Sogamoso, en el departamento de Boyacá.
Sus antecedentes se remontan al 18 de febrero de 1633, cuando Catalina de Rojas y Sanabria dispuso, mediante su testamento, la creación de una capellanía para financiar celebraciones religiosas, entre ellas misas dedicadas a las ánimas.
Hacia 1770 ya existían registros de una cofradía cuyos integrantes recibían un pan y rezaban por los difuntos de otras familias, como una manera de mantener viva su memoria.
De acuerdo con la reconstrucción histórica publicada por El Diario de Boyacá, la festividad inicialmente se realizaba el primer viernes de noviembre, pero posteriormente fue trasladada al segundo viernes del mes.
¿Cuándo se celebra la Fiesta de las Ánimas Benditas en 2026?
La tradición se celebra cada segundo viernes de noviembre, fecha que en 2026 corresponde al 13 de noviembre, días después de las conmemoraciones de Todos los Santos, el primero de noviembre, y de los Fieles Difuntos, el día 2.
La ceremonia religiosa tiene como escenario la Basílica Menor de Nuestra Señora de las Nieves, donde los fieles participan en la bendición y posterior entrega de los panes.
La celebración convoca a habitantes del municipio y personas que regresan a Firavitoba para participar en una costumbre transmitida entre generaciones.
¿Cómo se preparan los panes de las Ánimas Benditas en Boyacá?
La preparación comienza días antes de la ceremonia, cuando las familias inscriben los nombres de sus difuntos en la parroquia.
Las mujeres de la hermandad, entre ellas integrantes de la familia Patarroyo González, se encargan de elaborar artesanalmente los panes, utilizando conocimientos y recetas transmitidos por sus antepasados.
En esta tradición aparecen preparaciones como el pan tortero, el pan de leche y amasijos con aliños especiales, propios de la gastronomía firavitobense.
Según una investigación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), en 2021 se elaboraron cerca de 2.000 panes para la celebración. Las labores comenzaron tres días antes y contaron con la participación de varias mujeres de la hermandad.
Una vez preparados, los panes se disponen en canastos frente al altar de la basílica para recibir la bendición durante la ceremonia religiosa.
Un pan, un nombre y una promesa: ¿qué significa la tradición de las Ánimas Benditas?
Uno de los momentos más representativos ocurre después de la bendición, cuando los participantes reciben una bolsa que contiene un pan y una papeleta con el nombre de una persona fallecida.
Ese nombre puede pertenecer a un familiar, un conocido o alguien a quien nunca conocieron.
Quien lo recibe asume el compromiso espiritual de rezar por esa persona durante los siguientes doce meses, hasta que llegue nuevamente la celebración.
El gesto forma parte de una práctica conocida como hermandad, en la que también están presentes sentimientos de solidaridad, perdón y reconciliación.
De acuerdo con la investigación de la UPTC, algunas familias conservan el pan durante varios meses e incluso lo dividen en doce porciones para consumirlo a lo largo del año.
Por eso, para los habitantes de Firavitoba, los amasijos tienen un significado que supera su valor como alimento: representan un vínculo con las personas que ya no están y con quienes continúan recordándolas.
¿Por qué se recuerda a los difuntos con panes en Firavitoba?
La celebración está relacionada con las creencias de la Iglesia católica sobre la oración por las almas de los fallecidos.
Sin embargo, también conserva una dimensión cultural construida alrededor de las cocinas tradicionales, las reuniones familiares y los conocimientos de quienes preparan los amasijos.
La investigación de la UPTC destaca que estas prácticas han permitido mantener los vínculos entre generaciones, especialmente mediante la transmisión de las recetas y los oficios de las panaderas.
La elaboración de los panes, su bendición y la entrega de los nombres forman parte de una misma ceremonia en la que la memoria de los difuntos se extiende más allá de su círculo familiar.
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¿Qué tienen en común las Ánimas Benditas de Boyacá y el Día de Muertos de México?
En México, las familias conmemoran el Día de Muertos mediante altares, fotografías, flores, velas y alimentos como el tradicional pan de muerto.
Estas prácticas forman parte de una celebración reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y expresan, según las creencias de las comunidades participantes, el retorno temporal de los difuntos para encontrarse con sus familiares.
En Firavitoba, en cambio, el pan no se prepara para recibir a quienes murieron, sino que se entrega a las personas vivas como símbolo de un compromiso espiritual.
Aunque ambas celebraciones comparten referencias del calendario católico y utilizan alimentos para recordar a los fallecidos, no existe evidencia de que la tradición boyacense provenga de la mexicana. Cada una desarrolló sus propias prácticas y significados culturales.
Colombia y México: dos tradiciones que mantienen viva la memoria de los muertos
Mientras en México las ofrendas recuerdan los gustos y la historia de los familiares fallecidos, en Firavitoba las oraciones extienden esa memoria a personas que incluso pueden ser desconocidas.
En ambos casos, los alimentos hacen parte de los rituales mediante los cuales las comunidades transmiten sus creencias y conservan el recuerdo de sus antepasados.
La diferencia está en la manera de rendir el homenaje. En México, los altares reúnen fotografías, flores y alimentos; en Firavitoba, un pan bendecido lleva consigo un nombre y el compromiso de recordarlo durante un año.
La Fiesta de las Ánimas Benditas demuestra que Boyacá también conserva una manera particular de honrar a sus difuntos, mediante una tradición que ha encontrado en el pan un símbolo de memoria, solidaridad y reconciliación.
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