Día Mundial de los Anfibios: una invitación a reconocer las especies que habitan en Bogotá
Los humedales urbanos de Bogotá albergan una amplia diversidad de vida. No solo son refugio de aves y plantas, sino también de animales fascinantes que suelen ser temidos o incomprendidos: los anfibios y reptiles. Estos vertebrados, que habitan el planeta desde hace millones de años, hoy comparten la ciudad con nosotros y cumplen un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas.
En el Día Mundial de los Anfibios, esta es una oportunidad para poner la mirada sobre estas especies que, aunque muchas veces pasan desapercibidas en la vida cotidiana, son fundamentales para la salud ambiental de los territorios urbanos.
¿Qué son los anfibios?
Los anfibios (del griego amphi, “ambos”, y bios, “vida”) son vertebrados que desarrollan parte de su vida en el agua y parte en la tierra. Este grupo incluye ranas, sapos, salamandras y cecílidos.
¿Qué especies habitan en Bogotá y la Sabana?
Rana sabanera:
Es una especie con gran variación de tamaño, generalmente entre 30 y 55 mm. En zonas de mayor altitud, algunos individuos pueden alcanzar tamaños hasta tres veces superiores a los de poblaciones ubicadas por debajo de los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Presenta dimorfismo sexual, por lo que las hembras suelen ser más grandes que los machos. Es una de las ranas más abundantes en los humedales del Distrito Capital.
Sapo de la caña:
Se trata de un anfibio de gran tamaño. Los machos miden entre 100 y 150 mm, mientras que las hembras pueden alcanzar entre 150 y 250 mm, con ejemplares excepcionales que superan los 300 mm. Tiene un cuerpo robusto, piel rugosa y verrugosa, y una coloración que varía entre tonos marrones, grisáceos y verdes oscuros. Posee glándulas paratoideas —ubicadas detrás de los ojos— que liberan una sustancia tóxica como mecanismo de defensa. Aunque es una especie poco común en la ciudad, ha sido registrada en algunas Reservas Distritales de Humedal.
Ranita cohete de Bogotá:
Es una especie endémica de Colombia, ampliamente distribuida en el altiplano cundiboyacense, incluyendo zonas urbanas y rurales de Bogotá. Habita en áreas abiertas, bordes de bosque, humedales y zonas intervenidas. Es frecuente encontrarla en pastizales y jardines rurales. A diferencia de muchas ranas, es activa durante el día y se caracteriza por su canto constante. Su principal amenaza es la pérdida de hábitat, causada por la expansión agrícola, la tala y la desecación de humedales.
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Además de estas especies, en la región también habitan otras como la rana platanera y la rana toro. Conocerlas es el primer paso para protegerlas.
En este Día Mundial de los Anfibios, la invitación es a observar, aprender y valorar a estos pequeños habitantes que, silenciosamente, sostienen el equilibrio de los ecosistemas que compartimos.