Para muchos Luis Enrique Martínez fue el papá de los acordeoneros. Además de innovar con la introducción de los bajos en la música vallenata, dejó escuela con sus estructuras, estilo y manera de componer.
Con el programa comunitario ‘Música en las Fronteras’, 140 niños, niñas y adolescentes del bajo Putumayo le cantan al amor y le dicen no a la violencia.