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Una Femme Fatale llamada Mon Laferte

La artista chilena convirtió el Movistar Arena en un manifiesto musical sobre feminismo, amor, dolor y libertad.
Luisa Piñeros

Lo de Mon Laferte no es un feminismo vacío, de esos que dicen defender una causa y lo que hacen es agrietarla. No, lo de Norma Monserrat Bustamante Laferte es encarar el machismo con arte y hoy en día, de manera contundente, ha logrado en más de 20 años de carrera despertar a miles, pero miles de mujeres en Latinoamérica y de paso sacudir a unos cientos de hombres para crear un mundo más equitativo.

Su Femme Fatal Tour acaba de pasar por Bogotá con un concierto de más de 3 horas donde fue evidente el deseo por dejar una huella en cada persona. Con canciones como “Mi hombre”, “Tormento”, “Veracruz”, el primer acto estuvo cargado de ímpetu y belleza, de momentos cumbre con la canción “Can’t Take My Eyes Off You”, original de Frankie Valli.

Cabe recordar que Mon Laferte es chilena, un país que ha sido referente sobre el cuidado y las luchas de las mujeres, pero esto va más allá de un sentido social y su concierto se convierte en una sumatoria de vivencias donde se expone el machismo, los abusos, el amor romantizado, la maternidad, la luz y finalmente el amor. Femme Fatal podría ser ese personaje de ficción, esa mujer idealizada que habita la oscuridad y desde allí construye su propio relato.

En cuatro actos diseñados con mucha precisión, el escenario se convirtió en un lugar para incomodar, para amar y para disfrutar visualmente de un trabajo estético donde cada imagen respondía a la carga emocional de las 36 canciones que sonaron en el Movistar Arena. Su noveno álbum lleva el mismo nombre de la gira y sin duda ha marcado un precedente en la industria latinoamericana, hoy ataviada de inteligencia artificial, sonidos urbanos y muchos abusos.

ACTO 2

Mon Laferte en su show evidencia las complicaciones de una mujer en la cotidianidad, el cielo y el infierno de las relaciones de pareja, el tormento del maltrato, el gozo del amor bonito, la autocensura a la que las mujeres deben recurrir para encajar, la belleza y la sensualidad como declaración natural de vida.

Todo eso y mucho más sucedió en 180 minutos donde el público fue el mejor cómplice para ovacionar a Mon Laferte y toda su banda, que demostraron la importancia de decir las cosas sin agredir y recurrir a la perfección del arte para sembrar nuevas miradas en la gente.


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Flores, tocados, bandas de reinas de belleza, moda y peinados; todo hizo parte de un ritual para honrar a las mujeres vilipendiadas, agredidas por el sistema, estropeadas por sus parejas, por sus representantes y por sus pares. Este acto tuvo el color rojo presente y a una Mon Laferte parada sobre una caminadora realizando una dura confesión con “1:30”, una suerte de spoken word hecho canción, convirtiéndose en una catarata de palabras que resumen el placer, la sexualidad y la culpa.

A esto se sumaron canciones como “Pornocracia”, “Flaco” y “Amor Completo”.

ACTO 3

Pero a todo ese blanco y negro también le llega el color y, en parte, el concierto transcurre en una secuencia que va de la oscuridad a la luz. La mujer que inició el espectáculo con los ojos vendados y las manos atadas terminó libre, con los brazos extendidos y la mirada en el infinito.

El Femme Fatal Tour ha recorrido Bogotá, Medellín y se alista para llegar a México, país que le abrió las puertas en los inicios de su carrera cuando llegó en 2007 y desde entonces se ha convertido en su segunda patria.

Este tercer acto fue el más amplio de todos. Repasó temas de álbumes como “Mon Laferte Vol. 1”, “Autopoética”, “Seis”, “Norma” y “La Trenza”. Un bloque con grandes canciones e invitados especiales como Juanes, quien apareció en el escenario para interpretar “Vuelve”, sencillo de su más reciente álbum “JuanesTeban”, donde Laferte es invitada.

Seguido vino la cumbia “Amárrame”, que levantó en ovaciones y baile a los más de 15 mil espectadores.

ACTO 4

Su voz no tiene comparación y ha sido su arma, su herramienta, su mejor carta de presentación para cantar verdades sin suavizar nada. Ese ímpetu viene desde muy joven, incluso desde que participó en el programa concurso chileno “Rojo, Fama, Contrafama”, donde logró una buena posición y así pudo grabar su primer álbum “La Chica de Rojo”.

Detrás de Mon está Norma, una mujer bipolar, signo tauro, intensa, real, madre de Joel y una artista que acumula millones de reproducciones. Ha hecho canciones al lado de Natalia Lafourcade, Enrique Bunbury, Conociendo a Rusia, Lila Downs y Nathy Peluso, entre otros.

Es una mujer auténtica en todo el sentido de la palabra y así fue su show: un manifiesto de vida, sin poses y sin ficciones. Una voz verdadera cantando con el pecho abierto. Una femme fatale que ahora es guía y faro de una multitud de hombres y mujeres.

El show finalizó con “Tu falta de querer” y la ovación del público con “Vida normal”, cerrando una noche donde las mujeres fueron protagonistas. Y ese feminismo que juzga, vandaliza y no construye tiene una contraparte que vale la pena explorar: la música en voz de Norma, encarnada en Mon, vivenciada en la Femme Fatale.

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