Entre los delitos, perpetrados entre 1987 y 2005, se cuentan homicidio, desaparición forzada, desplazamiento, reclutamiento y violencia basada en género.
Las autoridades constataron que los animales habrían adquirido hábitos no propios de su especie, consumían alimentos inadecuados y presentaban episodios de estrés.