En el municipio de El Carmen, Norte de Santander, el café sabe a paz, a nuevas oportunidades, a ilusiones en una tierra que quiere tapar las heridas del conflicto.
La producción del café en el Meta se estableció en 1870, pero desde hace 15 años, después de épocas de conflicto, el grano volvió a cultivarse para sacar su mejor sabor y aroma.
Este grupo de mujeres, con diversos talentos, representan ante el mundo el rol femenino en la agricultura y una tradición que se conserva en las montañas.
Un pequeño municipio de la Sierra reúne la diversidad cultural del centro del país y el Caribe, en una convivencia armónica entre campesinos, comunidades indígenas, café, y músicas tradicionales.