En su labor de establecer la suerte y el paradero de desaparecidos en medio del conflicto armado, la UBPD ha intervenido, en dos fases, el cementerio alterno de ese municipio.
Lo último que conoce la familia de Héctor Marino Núñez es un video que circula en redes sociales, en el que se ve al hombre cansado, extenuado y sin aliento en medio de la selva.
El dolor que aún guarda desde 1992, cuando su esposo salió en una misión militar y nunca más regresó, es el combustible que la inspira día a día a trabajar por los derechos de las víctimas.
Dos familias colombianas que nunca desfallecieron en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos en el marco del conflicto armado pudieron aliviar en algo su dolor al encontrarlos con vida.