El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más amenazados. Sus niveles de endemismo de especies son más altos, por tanto, se deben tener mejores estrategias de conservación.
Su labor contribuye, entre otros, a recuperar miles de toneladas de residuos, preservar los recursos naturales, disminuir la contaminación y prevenir el calentamiento global.
La decisión se tomó con base en los resultados del estudio realizado por el Instituto Alexander von Humboldt y el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional.