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¿Sabes qué es el 'mindfulness'? Te contamos algunos de sus beneficios

¿Sabes qué es el mindfulness? Esta práctica ayuda en la reducción de los niveles de estrés, la disminución de la ansiedad y comprender mejor nuestras emociones.
Paola Andrea Cháves

El mindfulness es una práctica de atención consciente que nos invita a conectarnos con la experiencia del sentir y estar alerta a lo que nos rodea aquí y ahora. La psicóloga Camila Antonia Ossa, master en psicología holística y coaching, quién estuvo en la franja de familia del programa Exploremos, mencionó algunos beneficios del mindfulness para nuestra salud mental y física.

Los mayores beneficios de esta práctica, según Ossa son la reducción de los niveles de estrés, la disminución de la ansiedad, nos ayuda a entender y comprender mejor nuestras emociones, nos da mayor serenidad y paz, mejora nuestra estabilidad emocional, aumenta la sensación de satisfacción y de sentirnos más felices debido a que favorece la producción de serotonina. Reduce el riesgo de cardiopatías y mejora la salud cardíaca, entre otros beneficios.

La psicóloga a su vez, nos presentó varias técnicas muy sencillas y poderosas que ofrece la práctica del mindfulness, algunas de ellas son:

La práctica formal: es una práctica de relajación que requiere un espacio adecuado, una postura cómoda y un ambiente dispuesto; en esta práctica se busca un espacio de conexión con uno mismo durante unos minutos.

La práctica informal: la podemos hacer en cualquier momento de nuestro día, prestando atención a los sentidos, por ejemplo: prestar atención a cinco cosas que podamos ver, escuchar, oler o sentir y así evitar que la mente divague.

El escaneo corporal: consiste en prestar atención desde la cabeza hasta los pies para darnos cuenta de cómo está cada parte de nuestro cuerpo, nuestra temperatura corporal, si tenemos alguna sensación de dolor o molestia en alguna zona del cuerpo. Se trata de permitirnos sentir y notar cómo va cambiando cada síntoma o sensación, a medida que vamos siendo conscientes de nuestra corporalidad por medio de nuestros sentidos.

Practica del Stop (parar): en caso de pasar por una situación emocional difícil que nos altere, acudimos a esta práctica por medio de cuatro pasos, el primero “S” (siento lo que está pasando), el segundo “T” (tomo respiraciones profundas y lentas que nos van a ayudar a bajar la guardia en esta situación), el tercero “O” (observo lo que está pasando, pienso qué alternativas de solución tengo desde una postura muy neutral) y por último “P” (proseguir, prosigo con lo que estaba haciendo, ejemplo: si estaba en una conversación tensa con alguien prosigo la conversación de manera más tranquila). Por medio de esta práctica, logramos “parar para responder”, en vez de “reaccionar” y así permitirnos sentir y regularnos.

En conclusión, estas prácticas nos van a dar la posibilidad de atender nuestros pensamientos y sensaciones, así como identificar que son simplemente pensamientos y que no vale la pena quedarnos en ellos; de lo que se trata es de aceptarlos y de cultivar una atención plena para favorecer nuestra calidad de vida.

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