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Santana Ramos, un paraíso olvidado en medio de la selva

El corregimiento pertenece a Puerto Rico, Caquetá, pero por su ubicación geográfica tiene más relación con Algeciras, Huila.
Vías terciarias
Fotos: José Tafur
Germán Hernández

En Santana Ramos solo 20 familias, de las más de 100 que integran el poblado, tiene el servicio de energía, debido a que la planta que abastecía el pueblo se averió hace más de 12 años y hoy no tienen los recursos para arreglarla. Los que tienen es porque han invertido en plantas solares o movidas por agua.

El puesto salud cuenta con una enfermera, pero no tienen los elementos necesarios ni los medicamentos para atender una emergencia, y la única cancha para que los niños, niñas y jóvenes se recreen, está muy deteriorada, por lo que su utilización se convierte en un riesgo.

Esta es la radiografía de un pueblo localizado en medio de la selva, entre los departamentos de Caquetá y Huila, una zona rica en fauna, flora y fuentes hídricas, un paraíso natural donde, como dicen sus pobladores, “se da todo lo que se siembra”.

“Cultivamos café de muy buena calidad, caña panelera, plátano, yuca, muchas frutas y tenemos ganado del mejor. Acá también elaboramos uno de los quesos más ricos y apetecidos del país”, dice con orgullo Jonathan Ruíz, presidente de la Junta de acción Comunal de corregimiento Santana Ramos, un poblado que administrativamente pertenece al municipio de Puerto Rico, Caquetá, pero que por cercanía mantiene una relación más directa con el municipio de Algeciras, Huila.

Hoy muchos de los productos agrícolas, en especial las frutas y los quesos, se están perdiendo debido al mal estado de la vía que impide llevarlos hasta Algeciras y Neiva para su comercialización. Es tal el deterioro que el trayecto puede tardar más de 20 horas, casi siempre teniendo que caminar el último tramo que es de aproximadamente tres horas.

“El mixto (chiva o bus escalera) sale de Santana Ramos a las 8 de la mañana, pero nunca se sabe a qué hora llegará a Algeciras. En un día normal, sin mayores contratiempos, se puede tardar unas 10 horas, pero en ocasiones hasta 20”, señala Rubiela Quintero, habitante del poblado, quien casi toda su familia reside en Algeciras. Ella tiene lista una carga de café para que cuando mejore la vía, poder venderla en Algeciras.

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En Santana Ramos todos coinciden en que su gran problema es la vía. Se trata de 91 kilómetros de vía destapada que cuando llueve se convierte en una trocha intransitable. De estos, 30 son responsabilidad del departamento del Huila, 20 más de Invías y el restante el municipio de Puerto Rico; sin embargo, ninguna de las anteriores ha invertido en el tramo, por lo que le toca a la comunidad asumir el mantenimiento.

“Cada una de las 25 comunidades que residen en la zona tiene asignado un tramo de la vía y a punta picas, palas y azadones, se realizan los trabajos de mantenimiento, sin embargo, cuando llega la lluvia no es mucho lo que podemos hacer”, asegura Jonathan Ruíz, presidente de la Junta de acción Comunal de corregimiento Santa Ramos.

Bladimir Cuenca, funcionario de la Alcaldía de Puerto Rico, indicó que desde el municipio se hacen esfuerzos para impactar positivamente al corregimiento de Santana Ramos, pero resalta los grandes inconvenientes que se tienen para desplazarse hasta el lugar.

“Para ir de Puerto Rico a Santana Ramos es necesario ir hasta Florencia y tomar la carretera al Huila. Allí debemos llegar hasta Algeciras y luego emprender el viaje por una vía destapada, en promedio son unas 15 horas”, asegura.

Y es que para llegar a Santana Ramos desde Puerto Rico no existe una vía transitable. Se puede llegar por una trocha atravesando la cordillera, caminando o en mula, un recorrido que puede tardar más de un día.

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José Tafur, psicólogo y coordinador pedagógico del programa Educación Inicial Rural del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, es uno de esos funcionarios que reside en Puerto Rico y que mensualmente debe hacer por lo menos una visita al corregimiento.

“Salgo de Puerto Rico en la mañana y estoy llegando a Algeciras al final del día. Allí me quedo a dormir y a las 5 de la mañana tomo la chiva que me lleva a Santana Ramos. En el último viaje -hace menos de 15 días- tardamos como 17 horas y el carro no pudo llegar hasta el corregimiento, nos dejaron en un punto alto de la cordillera, donde doña Chela y de allí tocó caminar unas tres horas más”.

Pero no es esfuerzo para José Tafur. Asegura que en Santana Ramos faltan muchas cosas, pero sobra la tenacidad en sus pobladores. “Es gente organizada y trabajadora que solo quieren salir adelante. Allí estamos adelantando un proyecto para crear una biblioteca pública y hemos contado con el apoyo de todos”, indica.

Para los habitantes de Santana Ramos sería mejor pertenecer administrativamente al Huila, incluso muchos se sienten tan huilenses que hasta celebran las tradicionales fiestas del San Pedro.

“Nosotros no pedimos más, queremos una vía en condiciones aceptables que nos permita sacar los productos, una vía que nos genere progreso y desarrollo”, asegura Jonathan Ruíz, presidente de la Junta de acción Comunal de corregimiento Santa Ramos.

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