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Hacienda Coconuco, el último vestigio del General Mosquera

La casona se encuentra a 24 kilómetros de Popayán y tiene una antigüedad de más de 300 años.
Hacienda Coconuco en Cauca
Historia Colombiana
Foto: Miguel Varona
Rubén Darío Zúñiga

A 30 minutos de la capital del Cauca, en la ruta que de Popayán conduce hacia el Huila, se encuentra una casa de particular belleza, una donde el pasado cobra vida a través de viejos cuadros, pasillos en piedra y portones de fina madera.

En medio de centenarios cipreses, jardines exuberantes y muy cerca a las faldas del Volcán Puracé se ubica la Hacienda Coconuco, la finca que perteneció al General Tomás Cipriano de Mosquera, prócer y ex presidente de la nación. Se trata de un hermoso rincón lleno de historias, huellas y vestigios del pasado colombiano. 

El predio ya no es una hacienda, pero la casa guarda intacta la magia de las historias coloniales de señores de gran poder, de pueblos indígenas resistentes y de esclavos en barracas fundidas por el tiempo.

“Es un lugar mágico en el que se cuenta una parte de la historia colombiana como quizás, pocas regiones de la nación lo pueden hacer”, dice Juan Carlos López Castrillón, alcalde de Popayán, que junto a su esposa Olga Lucía Vejarano decidió restaurar hace 7 años, buena parte de la infraestructura del lugar, además de impulsarlo como destino turístico y cultural.

Hacienda Coconuco
Foto: Miguel Varona

La casa que es considerada por muchos historiadores del país como la casa de hacienda más antigua en Colombia, no sólo se enclava entre paisajes de ensueño, también se encuentra muy cerca de Coconuco, el resguardo que le da nombre a la propiedad y que tiene especial contraposición frente al pasado colonial y la resistencia indígena. 

“Es una edificación con 320 años de existencia por lo que el trabajo de mantenimiento es constante para lograr que mantenga su esplendor, pero además para que la estadía sea inolvidable. Este bien tiene muchas características a nivel cultural de gran relevancia y además es un referente para la arquitectura colonial rural. Por eso se debe mantener en óptimas condiciones”, anota López Castrillón al explicar que pocas regiones se dan el lujo de contar con un lugar de esta magnitud.

Haciendas de un poder antiguo

La historiadora payanesa Valentina Solís explica que “el origen de estos lugares se remonta a la época colonial cuando los Reyes Católicos le daban terrenos a los conquistadores a través de la figura de la Encomienda, que consistía no sólo en realizar trabajos en ellos, sino en difundir la religión y cobrar tributo a los pueblos indígenas. Esa encomienda se heredaba de una generación a otra”, recalca.

Ese origen permitió la consolidación de muchas haciendas en varias regiones del país, de las que en el Cauca existen por lo menos 13: Hacienda Antomoreno, Hacienda Belalcázar, Hacienda Calibío, Hacienda Coconuco y el observatorio de aves Léguaro, Hacienda García Abajo, Hacienda Japio, Hacienda Las Guacas, Hacienda La Ladera, Hacienda Pisojé, Hacienda Yambitará, Hacienda Versalles y Hacienda La Marquesa.

Hacienda Coconuco
Foto: Miguel Varona

“Pero hay que decir que en esas haciendas, de acuerdo con investigaciones arqueológicas, habitaron comunidades indígenas que en su momento se resistieron a la conquista y al establecimiento de estos lugares en sus territorios. Incluso, hay documentos que indican que muchos indígenas terminaron trabajando en ellas”, puntualiza Solís.


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“Las haciendas y sus grandes casas son testigos mudos del poder que hubo en Cauca”
El reconocido escritor Marco Antonio Valencia considera que las casonas de estas haciendas históricas permiten evidenciar el poder que muchas personalidades tuvieron en la región.

“Son monumentos y evidencias de que esta región fue muy importante. Dan cuenta, por ejemplo, que había grandes poderes económicos y políticos. Esas obras arquitectónicas son una huella tangible de la importancia de esta región. La historia que se cuenta es mucha”, expresa al detallar el significado de estos lugares.

Sin embargo, Valencia cree que actualmente “estas casas y haciendas pertenecen al ámbito de la literatura porque nos permiten a los escritores y poetas, escribir e inspirarnos con las historias que ocurrieron en ellas”, indicó.

A juicio del académico, aunque no se puede negar que en ellos hubo esclavismo, es precisamente lo que se vivió en ellas lo que posibilita conocer la historia de Colombia. 

“Son símbolos de una región que desde su historia muestran lo que representan para nosotros y lo que representan para el mundo”, concluye.

Sobre la hacienda

La construcción original fue realizada a principios de los años 1700 por Dionisia Pérez de Manrique, casada con don Diego José de Velasco, propietario de las tierras de la hacienda y descendiente de una de las primeras familias que llegó con Sebastián de Belalcázar en 1537. Ella contrajo luego segunda nupcias con el Marqués de San Miguel de la Vega, de quien adquirió el título nobiliario. Al fallecer hacia 1740 legó el bien a la comunidad jesuita, la cual la usufructuó por cerca de 30 años, pasando hacia 1770 a ser propiedad de la familia Arboleda, cuyos miembros la administraron hasta 1818, fecha en la cual la adquiere Don José María Mosquera y Figueroa, padre del General Tomas Cipriano de Mosquera, quien la hereda en 1828, y desde entonces ha estado bajo el cuidado de su familia.

Hacienda Coconuco
Foto: Miguel Varona

De interés

La Hacienda Coconuco fue declarada monumento nacional en 1977. Es considerada por diversos historiadores como una de las casas rurales en pie más antiguas de Colombia. Aproximadamente tres siglos después de su construcción, abre puertas al público con el objetivo de proporcionar un espacio donde la historia y la naturaleza se encuentren con sus visitantes.

Dato

Para el General Tomás Cipriano de Mosquera Cuatro veces presidente de Colombia, esta casona era su bien más preciado, un sitio de trabajo, de reunión familiar y de descanso. Además, fue el lugar que escogió para vivir sus últimos meses de vida en compañía de los suyos hasta el 7 de octubre 1878, fecha en la cual fallece en la recamara principal de esta edificación.

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