Estos encantadores lugares, en los que predominan palmeras y aves silvestres, guardan significativos hechos que datan de más de 100 años de antigüedad.
En sus odas, Octavio Montes le rinde homenaje a las familias que trabajan por la unidad de sus territorios. Cada verso lo construye con el oído atento al transcurrir de la cotidianidad popular.