La pieza nos sumerge en los recuerdos de sus protagonistas, a través de imágenes, sonidos y una voz que nos lleva por momentos dolorosos, pero también esperanzadores.
En agosto del año 2002, un grupo armado llegó a la finca ‘Los Guáimaros’, ubicada a 20 kilómetros de San Juan Nepomuceno, Bolívar, y masacró a 15 campesinos.
En Fortul, Arauca, no hay girasoles, pero este festival de arte y cultura florece como una esperanza para toda la comunidad para escapar de los recuerdos de la guerra.
Marisabel Payaguaje, indígena del pueblo Kichwa, promueve la reconciliación a través de las artesanías luego de perder a su padre hace 11 años por cuenta de la violencia.
En Ocaña, Norte de Santander, hay una casa dedicada a la formación musical. Entre baterías, guitarras y ukeleles van construyendo un nuevo espacio para promover arte y paz