La Casa se ha convertido en un espacio abierto para talleres, charlas, proyecciones, exposiciones artísticas, exhibición de productos ecológicos y artesanales.
Esta fruta que parece nuestra fue realmente traída hasta Colombia desde Brasil. En Piedecuesta los campesinos descubrieron cómo sembrarla, y las bondades del clima permitieron que Santander se convirtiera en un productor nacional.