Angustiados, un grupo de campesinos de la vereda El Toro sigue sin encontrar solución a la falta de un docente para sus hijos.
Esta vereda hace parte de los terrenos adquiridos por la Agencia Nacional de Tierras hace algunos meses. Sin embargo, sus habitantes claman al Gobierno Nacional, a la Secretaría de Educación del departamento del Cesar y a la Secretaría de Educación del municipio de Agustín Codazzi para que les brinden una solución.
"Tenemos una escuela, pero de nada nos sirve porque no tiene las licencias que permitan la llegada de un docente para darles clases a nuestros hijos", expresó el líder social y campesino Dairo Bayona Ramírez.
Bayona aseguró que, desde la construcción de la infraestructura, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Agustín Codazzi adquirieron compromisos para asignar un docente al inicio del periodo escolar, pero hasta la fecha no han cumplido.
"Hay compromisos, pero los acuerdos han sido incumplidos. Lo que necesitamos es que envíen un docente para que les dé clases a nuestros hijos en la básica primaria", reclamó.
Los niños deben recorrer 12 kilómetros por una trocha bajo el inclemente sol, muchas veces esperando que algún buen samaritano les dé un ‘chance’. Todos los días exponen su integridad en una vía destapada, donde deben soportar el polvo levantado por los vehículos. "Muchos padres han manifestado que ya no pueden mandar a sus hijos a clases porque se están enfermando y les da miedo. Esta es una preocupación muy grande que tenemos", indicó.
Tanto los niños como los padres de familia han realizado plantones para exigir la asignación de un docente y un transporte escolar para los jóvenes que cursan bachillerato. "Hoy se tiran la pelota entre la Secretaría de Educación departamental, la municipal y el Ministerio de Educación, pero no nos dan solución", denunció el líder.
La comunidad de El Toro solo espera una respuesta. De no obtenerla, buscarán la manera de acceder a las licencias para convertir la institución en privada, utilizar la infraestructura como criadero de pollos o desmantelarla y devolver los materiales al donante para que los lleve a otro territorio con voluntad política y que realmente beneficie a otros niños.