La transformación de la flor de jamaica ha reactivado la economía de estas familias y se ha convertido en la ilusión de construir paz en un territorio que vivió con fuerza el conflicto armado.
Proyectos productivos como el trillado de café, fabricación de panela artesanal, snacks de plátano hartón y yuca, entre otros, se han convertido en un renglón importante para la economía local.