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CERRAR

Tres comunidades de Bojayá son declaradas libres de desnutrición infantil 

Se trata de las comunidades de Puerto Conto, Napipi y Charco Gallo, esta última perteneciente al resguardo indígena de Uva y Pogue.
Foto: Colprensa.
José Luis Murillo

Tras una intervención de 10 meses, las comunidades de Puerto Conto, Napipi y Charco Gallo, esta última perteneciente al resguardo indígena de Uva y Pogue, fueron declaradas libres de desnutrición infantil en menores de cinco años. Así, lo afirma Yilian Aguilar Mosquera, profesional de vigilancia y salud pública del municipio de Bojayá.

El anuncio se hizo en el acto de cierre del proyecto que busca contribuir al mejoramiento del estado de salud de niños, niñas de 0 a 5 años, madres gestantes y lactantes y sus familias de las zonas dispersas en municipios del departamento del Chocó, realizado en Bellavista, cabecera municipal de Bojayá el pasado 20 de septiembre.

El medico encargado del proyecto, Julio Cesar Cuten, dio algunos detalles de la intervención. “Es un proyecto que tratamos niños con desnutrición aguda, moderada a severa, entre los cero a 50 meses. En Puerto Conto pudimos identificar 57 niños en este estado, en Napipi 40 y en Charco Gallo 40, para un total de 137 niños en el municipio de Bojayá; a los cuales se les suministró una formula terapéutica lista para el consumo, lo cual nos ayudó a mejorar el estado nutricional de estos niños”, aseguró.

Por su parte, Diana Judith Lozano Asprilla, coordinadora del proyecto, dio a conocer que en el municipio de Bojayá se intervinieron 3.344 personas agrupadas en 824 familias.

La profesional de vigilancia y salud pública del municipio de Bojayá expreso además que “hasta la fecha en el sistema tenemos notificados 15 niños con desnutrición en menor de cinco años, de los cuales tenemos registrado un fallecimiento. Estamos a la espera de que proyectos como este lleguen a las comunidades que han tenido fallecimientos en niños y niñas por mala nutrición”.

Leany Chaverra Palacios, habitante de la comunidad de Nappi, relató lo ocurrido durante estos 10 meses del proyecto. “Para mí el proyecto fue muy importante, porque mi hija tenía 10 kilos y apenas empezó a comer el suplemento, subió 2 kilos, ósea, que subió a 12 kilos, para mí fue de gran Bendición”.

Tanto la directora del proyecto, como la profesional de vigilancia y salud pública del municipio atribuyen el éxito del proyecto a dos factores fundamentales. Principalmente “obedece a las fórmulas terapéuticas listas para el consumo recomendadas por la organización mundial de la salud (OMS), y a que no se entregaron mercados que no se comen directamente los niños, si no toda la familia, lo que en general hace que no se lleve a cabo la rápida recuperación de los menores”, concluyó la coordinadora del proyecto.

Por su parte, Yilian Aguilar Mosquera puntualizó “no es por desmeritar otros proyectos, pero esas raciones que entregan donde va el arroz, el aceite, el atún y las lentejas, realmente no ayudan a recuperar a un niño de la desnutrición y esta fórmula es un complemento que llega a aportar lo que hace falta”.  

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