Este evento, que combina historia, cultura y tradición, ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2009. Su colorido, diversidad y simbolismo lo convierten en un testimonio vivo de la riqueza cultural del suroccidente colombiano.
Orígenes e historia
El Carnaval tiene sus raíces en las celebraciones indígenas precolombinas, particularmente las de los Pastos y los Quillacingas, que realizaban rituales en honor al Sol y a la Luna, así como a la Madre Tierra. Con la llegada de los españoles, estas tradiciones se mezclaron con influencias europeas y africanas, dando lugar a un sincretismo cultural que sentó las bases del Carnaval actual.
Uno de los momentos clave en su evolución fue el 5 de enero de 1607, cuando los esclavos negros en Pasto obtuvieron permiso para un día de descanso y celebración. Durante este día, los esclavos pintaban sus rostros de blanco como símbolo de igualdad y unidad. Esta tradición dio origen a la celebración del Día de Negros. Por otro lado, el Día de Blancos, celebrado el 6 de enero, simboliza la convivencia y la inclusión de todas las razas y culturas.
Connotación cultural y valor histórico
El Carnaval de Negros y Blancos es mucho más que una festividad; es una expresión de identidad y resistencia cultural. Representa la diversidad étnica y cultural de Colombia, celebrando la unidad y la igualdad entre sus habitantes.
El evento también es un recordatorio de la historia de resistencia de los pueblos afrodescendientes e indígenas frente a la opresión. Cada elemento del Carnaval —desde las carrozas monumentales hasta los disfraces y las comparsas— está impregnado de simbolismo y creatividad, reflejando la capacidad de la comunidad para preservar y reinterpretar sus tradiciones.
Hoy en día, el Carnaval de Negros y Blancos es un evento que trasciende fronteras, atrayendo a miles de turistas nacionales e internacionales. Su programa incluye actividades como el Desfile de la Familia Castañeda, el Día de Negros, el Día de Blancos y el Desfile Magno, donde imponentes carrozas artísticas recorren las calles de Pasto.
Cada jornada tiene un significado especial:
El Día de Negros: Los participantes se pintan el rostro de negro en un acto simbólico de inclusión y celebración de la diversidad.
El Día de Blancos: Las personas se pintan de blanco, representando la armonía y la igualdad.
La festividad también es un motor económico y social para la región, generando empleo y promoviendo el turismo cultural. Además, fomenta el orgullo local y la participación comunitaria, fortaleciendo los lazos sociales.
Un legado vivo
El Carnaval de Negros y Blancos es un testimonio del poder de la cultura para unir a las personas y preservar la memoria histórica. Cada año, Pasto se convierte en un escenario donde la tradición, la creatividad y la alegría convergen, dejando una huella imborrable en quienes tienen la fortuna de vivir esta experiencia.
Este Carnaval no solo celebra la diversidad, sino que también inspira al mundo con su mensaje de igualdad, unidad y respeto por la riqueza cultural de todos los pueblos.