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‘Leonor’ y otras 101 iguanas: un espectáculo en el parque Colón de Tumaco, Nariño

Desde hace más de 50 años, estos reptiles viven en árboles que superan los 20 metros de altura. Dirigentes cívicos y comerciantes las alimentan con cáscara de fruta.
Juan Miguel Narváez Erazo

Tumaco cuenta con amplios y diversos entornos ambientales en los que la fauna silvestre es protagonista.

Uno de esos espacios es el parque Colón, lugar donde a lo largo de 50 años, 102 iguanas conviven entre árboles nativos que generalmente superan los 20 metros de altura.

‘Leonor’ es uno de aquellos reptiles cuyo nombre ha trascendido a lo largo de 5 generaciones de iguanas.

“Ella fue la primera especie arbórea que llegó al parque y a quien le debemos varias de sus descendencias que ahora son la sensación para propios y visitantes”, expresó Lidia Góngora Quiñonez, docente e historiadora, quien trajo a su mente aquellos gloriosos momentos que dieron origen al parque en el que vive la sucesora de ‘Leonor’ y varias de sus amigas.

Mientras pela una papaya cuya cáscara servirá de alimento a los reptiles, recuerda que fue en 1906 cuando su abuelo Pio Quiñonez, quien en ese entonces fungía como presidente de la Junta de Acción Comunal, lideró la construcción del parque Colón.

Cuando terminó el proyecto, Lidia recuerda que su abuelo empezó a embellecer el lugar sembrando árboles de ficus, especies que 20 años después se constituirían en el hábitat predilecto de las iguanas.

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‘Leonor’ y las demás iguanas pernoctan la mayor parte del día en los ficus, árboles que predominan en el parque.

“Todo comenzó cuando cierto día mi familia decidió pasar unas vacaciones en el puerto marítimo de Guayaquil; Ecuador. Allí había un parque en el que predominaban muchas iguanas y fue entonces cuando se me vino a la cabeza la idea de replicar esa bonita experiencia ambiental en el parque Colón de Tumaco”, dijo.

A medida que pasaban los meses, buscaba la manera de llevar a feliz término su proyecto ecoturístico. Y en su empeño por hacerlo realidad, unos años después recuerda que se dirigió a un muelle de su tierra natal donde observó que en la proa de una embarcación reposaba una iguana; fue entonces cuando se acercó a un pescador que descansaba en la parte delantera del barco y le sugirió que la dejara a su cuidado.

Petición a la que el pescador no se hizo esperar y gustosamente accedió. Ya con la iguana en su poder, Lidia la llevó en un guacal de madera hasta su vivienda donde sus familiares y demás allegados quedaron sorprendidos por su belleza.

“Unas horas después de alimentarla y de haber contemplado la exuberancia de sus colores, la llevamos hasta uno de los ficus. Al mirar que recorría feliz el tronco del árbol nos sentimos tranquilos y a la vez muy comprometidos con su cuidado”, explicó.


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Las 102 iguanas son el centro de atracción para los turistas que llegan a Tumaco, Nariño.

Simbólico rito

Con el trascurrir de los días, sus allegados y algunos vecinos coincidieron en que la iguana debía llevar un nombre, por eso decidieron bautizarla de manera simbólica como ‘Leonor’. Y fue en ese ´rito´ cuando se dieron cuenta que había puesto alrededor de 20 huevos.

Para ayudarla en su proceso reproductivo los ubicaron bajo varios kilos de arena que habían obtenido de las playas. Cuatro meses después de intensos cuidados y atenciones, nacieron las iguanas, hecho que según Lidia llenó de alegría y emoción a todos los habitantes del sector.

Con el paso del tiempo arribaron otros reptiles, entre ellos ´Mocho´, una iguana macho que se caracterizó por la misma docilidad que tenía ‘Leonor’. Como hizo pareja con ella, ‘Mocho’ fue atacado por otra iguana y en esa disputa perdió la cola, de ahí su nombre.

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Lidia Góngora es la principal protectora de las iguanas del parque Colón de Tumaco.  

“Quince años después falleció Leonor y de ahí en adelante se mantiene su descendencia, por eso varias de ellas llevan su nombre. Cuidar el parque como entorno ambiental y de la fauna silvestre que habita en él, es un compromiso de todos”, subrayó la historiadora al indicar que desde hace más de cinco décadas las iguanas son alimentadas y cuidadas por emprendedoras que en los alrededores del parque se dedican a la venta de jugos naturales y ensaladas de fruta.

Por eso, diariamente las nuevas ‘Leonor’ y otras iguanas más consumen cáscara de manzana, papaya, pera y banano.


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Reencuentro con la naturaleza

“Cada vez que llegaba a Tumaco, lo único que conocía eran las playas de El Morro, sin embargo, otras amigas de universidad que sabían de ‘Leonor’ y del parque Colón me sugerían que lo visitara. Recomendación que acepté, y efectivamente me encontré con otro pedacito del cielo en este querido Tumaco”, dijo la turista Marcela Díaz.

Para ella, el parque Colón es el lugar ideal para caminar y reencontrarse con la naturaleza, por eso jamás olvidará que cada vez que visite Tumaco es obligatorio descansar en ese sitio, que además de disfrutar de la sombra que ofrecen los árboles de ficus, tiene el privilegio de observar lo maravillosas que son las iguanas.

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Estos reptiles son alimentados con frutas que diariamente les ofrece la comunidad.

“Este es el único territorio en todo el departamento de Nariño en el que tenemos la oportunidad de observar de cerca a dichos reptiles. Todos nos llenamos de felicidad y emoción cuando miramos que las iguanas descienden de las copas de los árboles porque es un espectáculo único”, expresó el padre de familia William Jiménez.

“Para los taxistas y vendedores informales que rodeamos el parque es nuestro deber cuidar a las iguanas. Aunque las personas que llegan a este sitio para mirarlas las consienten con frutas, es oportuno no acercarse demasiado porque les puede tomar por sorpresa un coletazo, cuyo golpe se asemeja a un latigazo”, indicó el conductor Herlinto Quiñonez.

 

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